sábado, 16 de mayo de 2020

ELOGIOS DEL MES DE MAYO. DÉCIMO ANIVERSARIO DEL BLOG, PARTE 1.

pagano refugio para la inspiracion cultural

De la mar al percepto
del percepto al concepto
del concepto a la idea
¡Oh! La linda tarea-;
de la idea a la mar
¡Y otra vez a empezar!
(Antonio Machado)

Con idea de metáfora el concepto,
analogía se hace su representación,
pide en ensayo la poética del percepto,
sella el pensamiento en poema su creación.

Cómo lucen en el aula los sonidos
de palabras revestidas de sentidos:
los conceptos ondulando melodías,
los pensamientos lo hace en sinfonías,
con las ideas nos vamos de traspiés,
con las representaciones a decirlo
otra vez.
 SHS. "Poema del concepto”. La ciudad consolada.
Poemario super-flúmina de la esperanza venezolana.
Caracas: Ed. de la Facultad de Ciencias Económicas
y Sociales, UCV, 2019, 47.

Mayo es el mes del segundo comenzar, cuando el primero ha sido el mes de diciembre con su Noche Nueva del 31. Mes del calor y de las primeras lluvias por anunciarse, mes de los mangos: su vistosidad como bellotas del sol y su bocado de crema de los dioses. Mes vestido con los espectáculos que ofrece el araguaney, el árbol nacional, bonsays de ternura lila en las calles de Caracas donde tiende la alfombra sobre la que demuestra su profusa visibilidad arrebolada, o deslumbrante en lontananza de la selva y su montaña según se pasa por Barlovento.

Venezuela superficial, Venezuela profunda, la del goce dicharachero y festejoso, la del silencio aguantador y la del humor que la interpreta, la Venezuela de adentro que vive lela su profundidad sin saberlo, y la Venezuela de afuera, la que se coloca fuera de ella misma para verla y observar sus movimientos y los sentidos de caballería que da vueltas a su propia noria.

La Venezuela que se adorna de rituales como el de la cruz de mayo, réplica de la paradura del niño en enero, la Venezuela objeto del cuento del historiador, de las cuentas del economista, de la encantada del filósofo, por no decir la Venezuela de las denuncias socialisteras, criticonas, del sociólogo, y que decir de la Venezuela folclórica y etnicidadera del antropólogo regresivo que no sabe dónde colocar sus mitos, si de primero o de último, de disfrutarlos subiéndose a su inconsciente o de dejarlos que corran por las calles porque no se sabe sociologizar su encantamiento.

Y como no entrar a la Venezuela de mis andanzas de baquiano y de mis numerosas obras de larga andadura y hendidura analíticas, la de mis disfrutes y de ‘ráfagas de iluminación’, de mis desvelos y desengaños, la de mis críticas (inmanentes y transcendentales al concepto de matrisocialidad) sin ceder al chantaje que la alcahuetería cultural siempre te lo prepara; la Venezuela temática  que, como un parque temático para el asombro turismo, se halla en construcción mediante la refacción de la serie de opúsculos, que van mostrando interpretaciones del sentido de su realidad económica y de su imaginación política.

¡Cuánto hay que celebrar en este elogioso mes de mayo! En este mes y año se cumplen 10 años del blog http://pensamientosantropologicos.blogspot.com . De este blog que tiene la función de servicio mensual para la lubricación del pensamiento sobre Venezuela, un servicio gratuito que el restaurán de la academia (Universidad Central de Venezuela) ofrece a ricos y pobres, a mentes lúcidas y a mentes opacas, a vividores del país y a moribundos desesperanzados del mismo. 

Su existencia constituye el menú para probar cómo andan las cosas y para dar ocasión de comentar el detalle del postre, es decir, de la salida (o entrada)que tienen las cosas en el país o desde el país. Al fin y al cabo, las cosas se ponen de tal manera que nos preguntamos si al fin hay país o no en ‘una nación llamada Venezuela’ (Germán Carrera Damas, 1984), y si eso pasa por saber si hay proyecto o alboroto (Simón Rodríguez, 1916) cuya precisión debe pasar por la existencia o no del proyecto social o de sociedad (Hurtado, 2000).

Ritual y vida, pensamiento e imaginario, imagen y poema, todo entremezclado en lógica combinatoria para presentar el gran menú que es Venezuela. Como demostración de la conmemoración de los 10 aniversarios, se ofrece por parte del investigador-chef el último afán elaborado en el mes, en este mes de mayo 2020: el Opúsculo de la Estrategia Gerencial con el índice y la presentación. Es el Opúsculo N° 7 en el que convergen tres obras de los años 1980. La imaginación nos da para verlo como un palimpsesto cuyo pergamino antiguo trasluce vestigios de la geografía de ciudades y campos en que se debate la gerencia social en Venezuela. 

Helo aquí a continuación mientras seguimos con el afán del que será el opúsculo/8, el del proyecto social en Venezuela.       

Referencias
-Carrera Damas, Germán (1984). Una nación llamada Venezuela. Caracas: Monte Ávila editores.
-Hurtado, Samuel (2000). Élite venezolana y proyecto de modernidad. Caracas: Ed. del Rectorado, Universidad Central de Venezuela.
-Rodríguez, Simón (1916). Defensa de Bolívar. Caracas: Imprenta Bolívar.     

ELOGIOS DEL MES DE MAYO. DÉCIMO ANIVERSARIO DEL BLOG



Opúsculo de la estrategia gerencial
El management o la administración de lo social 
en el hogar campesino y en la familia popular-urbana
Samuel Hurtado Salazar

Universidad Central de Venezuela
Facultad de Ciencias Económicas y Sociales
Doctorado en Ciencias Sociales
Caracas 13 de mayo
2020
Opúsculo/7
ÍNDICE
Índice de Cuadros
Presentación. Del pagano refugio a la incursión en la ciudad.

Capítulo 1. Estrategia Gerencial del Hogar Campesino
A. Condición de Niños y Jóvenes en el campo y estrategia del hogar.
            B. Un Modelo para la Estrategia y Gerencia Social.
                  1. Nociones de estrategia y gerencia.
                  2. Criterios tipológicos.
            C. Tipología de las Gerencias de Finca
                  1. Justificación: criterios de contenido de la variación tipológica.
                  2. Descripción de las cinco estrategias.
                        a. Gerencia de agricultura itinerante.
                        b. Estrategia gerencial autónoma.
                        c. Estrategia gerencial fomentada.
                        d. Estrategia gerencial usurpada.
                        e. Gerencia de asalariados agrícolas.
            Conclusión
            Bibliografía

Entreacto.  El Problema de la Tierra. Tecnología y Ecología.
1. Formas de Ocupación de la Tierra.
2. Unidades de Explotación y Volumen Explotado.
3. “Boom” Agrícola y Agotamiento de la Tierra
4. Finisterre o la terminación de la ‘Cultura de la Tierra’.
5. “La Tierra para el trabajador” y Todas sus Mejoras también.
            6. Conclusión: Dos Alternativas para los Agri-Cultores de Paria.
            Bibliografía.
            Siglas

Capítulo 2. Estrategia Táctico-Gerencial de la Familia Popular-urbana.
            A. Trabajo Femenino y Conexiones estructurales con el sistema urbano.
            B. Estrategia Social y Articulación Popular en la Ciudad.
                 1. El modelo de estrategia social y el ‘locus’ de lo popular.
                        a. La estrategia social.
                        b. el ‘locus’ de lo popular.
                 2. La dinámica de la articulación conectiva estructural.
                        a. El concepto de ‘articulación social’.
                        b. El concepto de ‘procesos de articulación social’.
                        c. El concepto de ‘dinámicas de conexión estructural’.
            C. Variaciones Tipológica de Estrategia Social.
                 1. La tipología y los modelos diferenciales.
                 2. Descripción de los modelos de estrategia social.
                        a. La estrategia de Carencia o los mal-llamados marginales.
                        b. La estrategia de Emergencia o el papel insustituible del
                                      trabajo femenino             
                        c. La estrategia de Insuficiencia o la economía del salario único.
                        d. La estrategia de Complementariedad o el paradigma de la
                                      suficiencia económica.
                        e. La estrategia de Autonomía o los límites de la clase baja popular.
                        f. La estrategia de Ostentación o la diferenciación social en el
                                      espacio popular-urbano.
            Conclusión: la dinámica de la conectividad estructural en la estrategia
            social               de la familia popular-urbana.
            Bibliografía.   

Apéndice
Recomendaciones para la Orientación de Proyectos Sociales.
1. Ni conuqueros, ni granjeros, campesinos.
2. La selección de los campesinos y el proceso agrario independiente.
            3. La finca como vía de preservación y valoración de la tierra.
            4 .Vivir mejor: exigencia de la socioeconomía campesina y en su apoyo
(mujeres y menores)
            5. El cultivo intensivo y la tecnología apropiada: huerto experimental, vivero,
                                   equipos, paquetes tecnológicos.
            6. Diversificación económica y gerencia social del hogar campesino.
            7. Crédito o subsidio y autonomía campesina.
            8. Comercialización organizada y responsabilidad mercantil.
            9. Equipo de trabajo colectivo y transición productiva.
            10. Bodega comunal y servicios locales.
            11. Excedente económico y coherencia de los gastos familiares.
            12. El vivir mejor y la revalorización cultural de la imagen del campesino.
            Bibliografía

Presentación. Del pagano refugio a la incursión en la ciudad.

Para entender –en ocasiones-
hay que cerrar el libro.
Andar hacia adentro
del bosque. Dejar el hacha.

Perderse en la espesura y oír viejas historias.
Que las ramas rocen nuestro rostro.
Volver a lo sagrado.

Y observar cómo la noche
                                         tarda en llegar
al pagano refugio.
                                                           Luis Díaz Viana (1996). Pagano refugio.
“Dentro del bosque, 5”.
Valladolid: República, p. 19.
 
Aunque sin la ciudad no somos nadie, tratamos de entrar y estar en ella pero con deseo y realidad de devolvernos a nuestro campo, a nuestro barrio. Siempre guardando nuestro ser y medida extramuros: allí es donde nos conseguimos con nosotros mismos como gente del campo (campesinos) o gente del barrio segregado (pueblo alrededor de la ciudad). 

Nuestra cultura nos ha establecido como gente del campo, que aún viviendo a las puertas de la ciudad, seguimos con la cultura de gente de relaciones primarias y la medida del conuco, de la pequeña finca o de asalariados agrícolas; gente, al fin, del pueblo, aldea o caserío, del barrio, del pago como nuestro refugio vital donde el hogar y la familia concentran la autenticidad de lo que somos. Somos paganos[1] de nosotros mismos y sin saber si estamos en ese refugio de nosotros mismos al funcionar no tanto con el ontológico del ideal del yo (el deber ser social) sino con el ideológico del yo ideal (el apetente ser pre-social).

Con el delirio ideológico fabricamos los deseos y los sueños, los milagros de la apetencia diaria esperando que se nos auto-cumplan, porque somos vástagos de la suerte y la realidad encantada, digna de los dioses, esperando como los bárbaros (extraños) llegar a la ciudad ¿para deleitarnos o para administrar nuestro esfuerzo de haber entrado en ella? Allí están nuestros deseos y apetencias que no pueden diluirse en una nada de encantamiento y miseria. 

Debe haber calma en nuestros propósitos porque no sabemos si queremos ir a alguna parte, o con la ciudad incorporada a nuestro imaginario para disfrutar de su realidad en el retiro cultural del campo o del barrio popular, pagano refugio de nuestra ser de selva venezolana hecha bosque con la finca, el rancho y el conuco. Sin nuestra incursión en la ciudad no nos reconoceríamos en lo que somos como gente con disfrute pre-social.

¿Cómo manejar con la razón instrumental, y aún con una estrategia vuelta táctica ese ser venezolano que espera que llegue la suerte o el milagrito para que desde fuera, desde algún sitio transcendente (mágico divinal) se arreglen nuestros problemas sin organizar estrategia alguna gerencial sobre las dificultades de realidad con que se encuentra nuestra acción?  Kavafis[2] nos da la pauta de que los bárbaros (los otros, los extraños) no vendrán, no pueden venir para solucionar nuestros deseos apetentes. Y Jorge Guillén nos dirá que ya los bárbaros están, no se han ido de nuestras vidas, los llevamos por dentro como sustancia de nuestro ser étnico cultural. 

En Venezuela, con su cultura matrisocial no hemos alcanzado a adquirir esa mínima razón instrumental, desencantada (Weber), con la que se dificulta nuestro manejo del ser natural del que no nos hemos desprendido. Seguimos con nuestros dioses de encantamiento seducidos, generando problemas a esa combinación que debiera ser armoniosamente encantadora del campo con la ciudad, y de la ciudad con el campo. En la inicial de nuestra historia nos hicieron ciudad, pero el camino por la historia nos ha estacionado con el campo en apetencia de ciudad. En esa apetencia, que ya como conuqueros no hemos dejado de mostrarlo en nuestra estructura social (consciente) y en nuestra cultura matriarcal (inconsciente).

Organizamos este opúsculo contando con la mirada en retrospectiva de nuestra trayectoria de investigación formal con 40 años en el haber (1980-2020)[3] y con el añadido anterior de experiencia etnográfica con 12 años más[4]. El objeto del talante retrospectivo testifica la instalación de las primeras piedras por entender a Venezuela, un país y una cultura, muy particulares. 

No basta vivir para saber de la vida (sabiduría silvestre de los nativos, siempre principiantes del saber), pero sin haber vivido el país y la cultura, la sabiduría pretendida como científica, nunca madurará como valor de científica objetividad. Bastide entra a vivir en la organización mágico-religiosa que estudia en Brasil (Bastide, 100; Gruson, 1988)[5]; la etnopsiquiatría de Devereux da cuenta de esa incursión participativa necesaria del investigador en su objeto de estudio (Devereux, 1973: 50) y la sociología de buena calidad nos dice que la intervención sociológica para llegar y entrar a la realidad social se convierte siempre en un asunto frágil[6].

No sabemos si vendrá la aplicación de la estrategia gerencial a nuestras vidas, a nuestros saberes, a nuestros deseos y actividades, a nuestro interés en hacer ciencia para hacer mundos, pero no podemos esperar de esa aplicación la solución última de los problemas en que nos coloca la realidad, así como de la estrategia gerencial aplicada no se van a solucionar inmediatamente los problemas que se le presentan al campesino y al pueblo en la ciudad segregado, cuando piensan en o van y vienen de la ciudad, pero al menos algo explicamos, y algo, siempre algo, consiguen el campesino y el segregado urbano: al menos han estado en la ciudad disfrutándola como símbolo inconsciente de su asombro, igual que el investigador en su tarea subjetiva con sus obras objetivas. Hay algo que nunca duerme, --como dice otro poeta, asomado al venero en la Cumbre de Urbión, donde “sin cesar nace y llora el niño [río] Duero”— es nuestro ser étnico-cultural empeñado en construirse un proyecto de sociedad, y, por lo tanto, es el que al fin dirige nuestro sentido de realidad para la orientación de la acción[7].

Nuestra acción en este momento es la presentación del sentido que tiene la reunión en un opúsculo del tema de la gerencia social, con sus adherentes instrumentalizados: estrategia, táctica y decisiones; sus conceptos: articulaciones, conectividades; y sus contenidos a analizar: lo social, lo cultural y lo estructural; todo lo hacinado de nuestros primeros textos, por no decir antiguos, en investigación social y cultural. Alguno hubo que digitalizar, y aprovechando la ocasión, corregirlos y a veces actualizar alguna redacción imprecisa u oscura.

Constituyen las partes más teóricas de las tres obras de investigación: en los capítulos se refieren al planteamiento sucinto del problema y el modelo conceptual; el entreacto y el apéndice se dirigen por su propia lógica.  

El capítulo 1 pertenece a Gerencias campesinas en Venezuela, cuya autoría compartimos con Alberto Gruson. Redactado en 1983, es publicado en 1993, por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico, de la Universidad Central de Venezuela (UCV), se reproducen las pp. 14-18, 72-96.  El capítulo 2 es de nuestra autoría solamente y pertenece a Trabajo femenino, fecundidad y familia popular urbana. Estudio en modelos de estrategia socio-económica popular en Caracas. Es redactado en 1984 aunque su publicación es de 1995 por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la UCV. Se construyó como trabajo de ascenso a profesor asistente en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), recibió el premio municipal de la Alcaldía de Caracas, en 1996, y ha sido, entre las nuestras, la primera obra agotada en su venta. Se reproducen las pp. 31-36, 85-111. 

Finalmente el Entreacto y el Apéndice son extractos de nuestro libro Ecología, agricultura, comunidad. Diagnóstico en la península de Paria (Venezuela) para la orientación de proyectos sociales. Caracas: Ediciones de la Biblioteca (EBUC), UCV, 2008). Se reproducen las páginas: 81-94, 135-153. Su realización y construcción fueron los años de 1989 y 1990. Una motivación fuerte para su publicación provino de la creación del Instituto Nacional de Tierra (INTI) ¡qué tanto sabe el venezolano de la tierra!, ¡si tiene el talante de conuquero, y por lo tanto de un saber de la naturaleza (la tierra) desde su situación de la naturaleza y adolece de la orientación de la acción social!

No tanto sabe del agua el pez como el bañista desde la playa escudriñando el mar y su capacidad de servicio (o naufragios) con relación al hombre y la sociedad. El problema de la gerencia como constructo sociológico nos ofrece un margen de playa para que la antropología social estudie desde su perspectiva analógica conceptual las estrategias y las tácticas, con que puede conceptuamente maniobrar (management) para producir un desafío señero a la producción del conocimiento sobre la sociedad y la cultura en los ambientes que se le ponga; si es auténtico este afán, debe llegar a ofrecer, como recursividad, y así relanzar nuevos planteamientos a los “retos de la investigación en gerencia” (Cf. Jesús Silva Pacheco y Esmelin Antonio Graterol, 2014). 
   
BIBLIOGRAFÍA
--Bastide, Roger (1976). El sueño, el trance y la locura. Buenos Aires: Amorrortu.
--Bourdieu, Pierre (2008). El sentido práctico. Madrid: Siglo XXI de España.
--Devereux, Georges (1973). Ensayos de etnopsiquiatría general. Barcelona: Seix Barral.
--Díaz Viana, Luis (1996). Pagano refugio. Valladolid: República.
Gruson, Alberto (1988). “Sobre la religión popular”. Presencia Ecuménica, Caracas /7.
--Guillén, Jorge (1979). Aire nuestro y otros poemas. Barcelona: Seix Barral, Crítica.
--Hurtado, Samuel (1991). Dinámicas comunales y procesos de articulación social: las organizaciones populares. Caracas: Trópikos – APUCV, UCV.
--Hurtado, Samuel (2018). “Magia y política de vivir a gusto”. En Carlos Delgado F. y Jaime Palacio R., Público y sagrado. Caracas: abediciones, 85-105. Reproducido en SHS (2018). Identidad a contraluz. Caracas: FACES – UCV, 125-143.
--Hurtado, Samuel (2019). País ulterior. Más allá de las fronteras del conocimiento las cumbres del penar trashumante. Caracas: ed. FACES – UCV.
--Hurtado, Samuel (2020). La fiesta interminable. Crítica inmanente y transcendentalidad del concepto de matrisocialidad. Caracas: ed. FACES – UCV.
--Marina, José Antonio (2004). El laberinto sentimental. Barcelona: Anagrama.
--Silva Pacheco, Jesús y E. Antonio Graterol (comp.) (2015). Retos de la investigación en gerencia. Caracas: Guardagujas. Cuadernos de Postgrado, 33, CEAP, FACES - UCV.
--Touraine, Alain (2005). Un nuevo paradigma para comprender el mundo de hoy. Barcelona: Paidós Ibérica.
Caracas, Los Chaguaramos
13 de mayo de 2020




[1] En su libro, Pagano refugio, Luis Díaz Viana (1996) nos coloca en un deslinde poético de carácter histórico, donde la vida en el campo indicaba un refugio en tiempos de incertidumbre y un retiro para la contemplación cultural, y por lo tanto, la vida en el campo era un posible principio para renovar la vida social en la ciudad. Como indicador civilizatorio, cita a San Isidoro de Sevilla, que en sus Etimologías compendia el saber de la antigüedad: “El nombre de paganos deriva de las aldeas atenienses en donde tuvieron sus comienzos. En aquellos lugares agrestes y en aquellos pagos establecieron los gentiles bosques sagrados y erigieron ídolos. Por ser tal su origen, recibieron este nombre los paganos”. Para nosotros en Venezuela, Luis Díaz Viana nos coloca en el dilema de si nuestro país vive con los dioses antiguos (magia divinal) o en contemplación para el aprendizaje de lo social, aprendizaje aún con escarmiento en nuestro tiempo de crisis muy agudas como la política,  la económica, a las que se junta la coyuntural de la pandemia y la verdadera transcendentalidad de nuestra cultura matriarcal.
[2] Nos referimos al poema de Konstantino Kavafis: “Esperando a los bárbaros”, poema que sigue en fama al también poema suyo “Viaje a Ítaca”, y lo completamos con el poema de Jorge Guillén (1979): “Crítica a la razón colérica, 41”, que se sale del motivo histórico para entrar en el inconsciente mítico (invocación a la madre), el de los bárbaros por dentro, adentro de nosotros mismos.
“Porque la noche cae y no llegan los bárbaros.
Y gente venida de la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.
¿Qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fueran una solución después de todo” (Kavafis)
                               “Los bárbaros llegan por dentro del hombre,
                               de mí que lo anuncio, de ti que lo ignoras.
                               Los bárbaros, madre, los bárbaros dentro, por dentro” (Guillén)
[3] Las obras referidas van desde Dinámicas comunales y procesos de articulación social (Hurtado, 1991. Caracas: Trópikos) hasta La fiesta interminable (Hurtado, 2020. Caracas: FACES – UCV).
[4] La obra que constata la formalidad de la etnografía es País Ulterior (Hurtado, 2019. Caracas: FACES – UCV)
[5] A. Gruson (1988) presenta el libro de Roger Bastide, La sociología de la religión (Madrid, 1986) que es la traducción de Las religiones africanas en Brasil (París, 1986), y con ello presenta también la experiencia subjetiva del antropólogo Bastide, el cual ha trasferido a su subjetividad las creencias  tradicionales de Brasil, con las cuales trabaja (Cf. Bastide, 1976: 100). José Antonio Marina en El laberinto sentimental (Barcelona: Anagrama, 2004: 27 y 242) coloca esta inquietud etnopsiquiátrica en un trabajo del pensamiento, cuyo desarrollo sería un pensamiento poético. Por mi parte, describo dicho problema de mi experiencia apoyado en la teoría de Devereux (1973: 50), en un trabajo sobre “Magia y política del vivir a gusto”, publicado en  Carlos Delgado Flores y Jaime J. Palacio Prada, Público y sagrado, Caracas: abediciones, 2018: 85-105. Reproducido en nuestra obra Identidad a contraluz, Caracas: FACES – UCV, 2019: 125-143.
[6][6] “A menudo tenemos la impresión de caminar sobre un estanque helado, de estar amenazados con hundirnos en el agua helada porque en un lugar imprevisible el hielo menos espeso se romperá. Esta fragilidad de la experiencia es sentida por muchos como una forma de sentimiento religioso…” (Touraine, 154) o de Bourdieu (2008: 38-39) que habla de la conversión del sociólogo a la realidad o pueblo que está estudiando como parte de la metodología epistémica, cuyo modelo proviene de la etnología. Así de conversiva, frágil, con calambres de inconsciente, se presenta la práctica sociológica de la aplicación de la estrategia gerencial a una realidad, pero cuando la realidad es humana en la que se estudia lo social en convergencia con lo cultural la incursión del investigador es análoga a la amenaza llena de temor y fascinación (componentes de lo sacro) cuando el campesino entra a la ciudad o el pueblo del barrio segregado cruza del espacio segregado al casco de la ciudad. Los procesos de articulación social salen a describir esas experiencias científicas en analogía con las sociales, y lo mismo esas dinámicas de conectividad estructural con el sistema urbano, como conceptos fenomenológicos por excelencia. 
[7] Bien entendida “la noción de etnicidad…no introduce las pretensiones asfixiantes de la idea de comunidad (…) y se aleja al mismo tiempo de las categoría puramente económicas y sociales. La etnicidad es la capacidad de un individuo o grupo de actuar en función de su situación y sus orígenes étnicos. Se trata, pues, lo repito, de una orientación de la acción y no de una situación” (Touraine, 215).