domingo, 8 de noviembre de 2020

PAÍS CULEBRERO O APRENDIZAJE DE PAÍS EN CENTRÍFUGA

  Homenaje a Miguel Ángel Palau  
este mes de noviembre, en 
La Función Técnica y País culebrero o 
Aprendizaje de País en Centrífuga.
 
Porque después de nacer humano 

lo más importante es aprender a ser humano. 

 

Cuando, el vecino de apartamento, vino a mí, sudaba y su voz temblaba con acento tartajoso: 

--¡El motorizado se comió la luz! Yo cruzaba la calle Las Ciencias y moto y motorizado se abalanzaron sobre el capó de mi carro. No tuve alternativa; me quedé atravesado. Cuando menos se piensa a uno le sale el diablo en este país, una culebra. Así es el país, lleno de culebras, ¡y sorpresivas!”. 

Me quedé yo mismo varado escuchando y acogiendo su inquietud. Se me coló la idea de un país culebrero. Hace unos días había leído su sinécdoque en la crónica de Fernando Luis Egaña: “El camino culebrero” . Mi imaginación se iluminó al verme representar al país en su (in)cultura con la imagen de la culebra, culebrero, con especial interés en el espacio público. Egaña lo aplica como metáfora a la cuestión política; en esta cuestión no le voy a hacer competencia. Si la bordeo será para ejemplificar un caso, sector o área de la estructura social venezolana que nos reconfirma en nuestra consideración, sin tomar su misma dirección argumentativa por ahora. 

--¿Acaso el motorizado ha aprendido a circular por la ciudad, si es que se lo han enseñado? 

En Venezuela todos tenemos el cordón umbilical sobredimensionado y sin romper. Todos somos unos consentidos (y nos hacemos los consentidos como aprovechados) ante un supuesto orden social normado. Estoy hablando de la cultura, conceptuada como matrisocial, y que porta la mayoría de la población. Por su parte la minoría que no la porta, entiende perfectamente bien de qué se trata. 

Siempre hay unos más consentidos que otros, y además siempre a costa de los otros que lo sufren, según distintos momentos, circunstancias y sectores sociales. En la ciudad de Caracas, que hemos investigado como ciudad no urbana, en un período del siglo XXI fueron sobreconsentidos los buhoneros en la ocupación y uso de los espacios de la calle. Después han sido y son actualmente los motorizados. 

La política populista del socialismo radical, para afincarse en el poder, otorgó con grandes facilidades a la población la adquisición de motocicletas, de lo que se aprovechó el sector social joven. El uso de la motocicleta aventaja en el desplazamiento vial al carro en una ciudad tan congestionada vehicularmente, y más si contamos que la ciudad forma parte de una sociedad con tradición petrolera y de oferta energética del hidrocarburo dentro de una política populista. 

A la ventaja del uso de la motocicleta, el motorizado asuma, por sobre todo, una conducta vial con desvío caprichoso a partir de no cumplir norma alguna en su desplazamiento, sea se circule por la acera (peatones), se irrespeten la normas del tráfico conduciendo el vehículo según la gana, y a contra-flecha; todavía más anómico, contraviniendo el aviso de las señales de las luces en los semáforos. 

--¿Quién pone el cascabel al gato en el orden de la ciudad atendiendo a la clave desentendida de un motorizado? El que lo ponga tendrá el mérito de ser un héroe que cortó el nudo gordiano precintado en el cordón umbilical de los venezolanos. 

Con el vocablo de aprendizaje no nos referimos a una relación pedagógica, ni de enseñanza o docencia, de sustancia moral, sino a algo de menor compromiso: a una energía cultural, relativa a concebir el aprendizaje como un dinamismo por el que el país con la carga cultural que porta, puede tener la capacidad de vencerse a sí mismo. El aprendizaje como la idea de la matemática, la poesía, el totem, música, Dios, todas las densidades que vencen la ley de la inercia aprovechando los impulsos de la vida y sus posibilidades de movimiento, se ciernen sobre todas las propiedades dormidas con que puede expresarse una realidad, como es la de un país. 

La ley de la inercia suele referirse al lema de “haréis lo que veréis” que cimenta la expresión de aquel dicho de “al país que llegues haz lo que vieres”. Tal formulación indica una situación de lo inercial, que, dotado de una razón de ser muy primitiva, va a tomar mucho esfuerzo para que la realidad en estado de inercia, pueda vencerse a sí misma, aún mediante el aprendizaje. 

Además de su razón primitiva, el estado de inercia está además envuelto en la conducta de unas solidaridades naturales, congregadas bajo el dinamismo instintivo del ‘me da la gana’. En este dilema el comportamiento ajeno se encontrará muy estrechado en su decisión si pretende salirse de dicho molde conductual. La ley de la inercia choca con la petulancia caraqueña cuando se atribuye una norma extraña a su alfoz nacional y se distancia del mismo: “Caracas es Caracas y lo demás monte y culebra”. 

El agravante para inscribir un aprendizaje de país en clave de ciudad, es que tal identificación como enajenante, se aplica también, como centrífuga a la Caracas misma. Porque un comportamiento de monte y culebra, puede comprenderse, aceptarse, sufrirse en esa naturaleza bravía e inhóspita que relata la novela de Doña Bárbara sobre la vida del campo venezolano, pero de ninguna forma puede mantenerse en la ciudad, que encabeza y apuntala la existencia de un país. Tal es el impulso que nos refiere “Caracas es Caracas” para concluir con su comportamiento en la interpretación de que dicha ciudad no tiene (o lo ha perdido) el aprendizaje de país, que merece o necesita el país llamado Venezuela. 

Es la ocasión de preguntarse sobre la calidad del significado que tiene la realidad de país para el habitante del campo pero también de la ciudad con más motivo. La ciencia que puede responder es la antropología. La cultura expresa el grado de ser de dicho significado, con cuyo dinamismo la vida inercial del país venezolano dispone para el aprendizaje de vencerse como materia a sí mismo. 

 Lo inercial parece asociarse a lo innato, natural, nacional. Pero nada más lejos de dicha asociación significativa. Se puede rescatar lo natural como base territorial de cómo pensar el principio de la raigambre con objeto de analizar el concepto de cultura. Pero quedarnos en lo fenoménico del “aprendizaje natural”, el de los nacidos, no permite remontar el “camino culebrero” en que se estatuye precisamente lo nativo o lo naturalizado. 

Es necesario ir más allá, a la transcendencia del verdadero aprendizaje, el social. Porque la materia o realidad de país es un invento socio-histórico, no un simple territorio y su gentío poblacional. Un país se acoge a su existencia, convocado por una sociedad, y esa siempre en estado de constituirse como proyecto. Desde esta mirada (teoría) podemos imaginarnos el otro principio analítico de la cultura: el del intercambio con base en el movimiento o dinámica, y con este punto de apoyo pasar a observar los gérmenes de la libertad y la creación de obras anexas. 

En breve, el estado inercial no da para imaginarse ni la nada, y menos principios de acción, y de acción transformadora como es el aprendizaje. La cultura matrisocial que funciona con clave de inercia, da para muy poca inspiración como punto de apoyo para emprender un aprendizaje, cuando la ley de la palanca para mover el mundo requiere un marco de transformación o movida de situación como economía científica y no sólo de empeño bruto de cargar el mundo (al país) a las espaldas y hombros como Atlas. 

Ya un país, diseñado en su creación --como una siembra y cosecha--, es una obra, una obra a realizar mediante el aprendizaje, que implica a su vez un arte de hacer país. Tal obra de arte pensada como país debe soportar el resto de las obras de colaboración o subalternas al mismo; son éstas las que mostrarán la vitalidad de la obra monumental de los artífices de país. Son las obras de apoyo al testimonio de la existencia de país con su independencia económica, política y cultural (Cf. Pardinas, 125). 

Estamos en la otra orilla distante de entender el país bajo la inercia de las culebras, de la inercia de las restricciones carcelarias, de la inercia de la apetencia de un instintivo de ‘me da la gana’, de la queja, del parasitismo respecto del estado, que llevan a la imposición totalitaria del poder. 

Si aspiramos a tener derechos que implican protección, garantías y ventajas de una vida mejor, la invención humana de un país, exigida por la invención por excelencia, que, según Lévi-Strauss, fue la ciudad, supuso dejar atrás situaciones propicias para el hábitat social de las culebras, como la herencia de la tribu, las amenazas de hambrunas y pandemias, de restricciones de movimientos a la libertad debido a las mafias y el mercado negro, de rebajas de la realidad de pueblo en su sentido sociopolítico. 

El aprendizaje de país supone la conquista y el ejercicio de los derechos, donde se inmiscuyen los derechos del hombre como ciudadano y su infraestructura de servicios asociados a la satisfacción de sus necesidades. 

-¿Por dónde anda atravesada esta realidad inconclusa del país venezolano? No se sabe, porque aún no tenemos la referencia de esa realidad, que queremos, de país. 

-Por algún sitio podremos engancharnos para proceder a ejercitar el aprendizaje de país, y conseguir dicha referencia ¿Acaso ni siquiera hay un gancho por dónde se pueda pensar el país para comenzar su aprendizaje? 

Puede que se encuentre en los sótanos de la apetencia (natural o nativa), o en las alcándaras del deseo que mira al querer que pretenda el poder. La ex-periencia como un viaje al interior de la cultura (matrisocial) nos indica la baja calidad de los recursos para adquirir el aprendizaje de país en Venezuela. Por esta deficiencia en saber inventarnos como país en serio, dejamos, en nuestra desidia cultural, la inercia del aprendizaje a lo natural-nativo. Por eso nos corroe el pensamiento de monte silvestre, de desorden de las culebras, de desprotección en la misma hura en que nos encerramos como política narcisista de ingenuo país nacional. 

-¿Aprendimos ya pero lo olvidamos como regresión? Parece que ni una cosa ni otra. 

-¿Aprenderemos? La capacidad cultural que porta la mayoría no tiene el dinamismo exigido por y para el aprendizaje de país. Esto llena de pesimismo a los científico-sociales y a los verdaderos y buenos ciudadanos. 

-¿Podremos aprender? Sí, si desmalezamos nuestro vitalismo lleno de monte y culebra, y nos abocamos a desbrozar el gigantesco reservorio que está inscrito en la potencialidad primaria de nuestra cultura, potencialidad tal que se revela también en insospechadas ráfagas de iluminación. Dicha ráfagas deben adquirir la permanente transcendencia a partir de una inmanencia que se agota por su naturaleza narcisista y consentidora, llena de placer y flojera relativa a cosechar donde no se ha sembrado, y, por lo tanto, de una profunda limitación para poder vencerse a sí misma. 

 Este vencerse de la cultura matrisocial a sí misma, constituye una urgencia de vida a exportar al mundo entero, adolecido por los programas, planes, medidas, números y cifras abstractas, que carecen de vitalidad humana: 

--¿Cómo realizar esa transcendencia, con instrumentos de complejos matrisociales, embrollos matrilineales, apetencias voluntariosas, como la del consentimiento del motorizado de la calle Las Ciencias? ¿Y qué decir del comportamiento populista del redistribuccionismo con estructura de recolección conuquera? ¿Cómo evitar la tentación de ceder el poder de ‘sociedad popular’ a manos de caciques divinales y/o caporales de hato cimarronero lindando con la magia chamánica y los privilegios de seguidores políticos devocionales? 

Mucho montarral económico y mucha basura de culebrones culturales y políticos aun nos distraen para realizar el aprendizaje de desandar el camino culebrero, y poder comenzar siempre de nuevo con mentalidad joven a emprender el aprendizaje de país en sus distintos aspectos: el técnico, el cosmogónico y el emocional. 

Este arte de aprendizaje de país no pude dejarse al garete, a la contracorriente de circunstancias contingenciales del asedio político, a la centrífuga negativa del confinamiento por causa de la pandemia, al cortocircuito de la indigencia económica y la eliminación de la referencia monetaria nacional. Todo ello llevado como un desorden de destrucción de lo que puede decirse y tenerse de realidad de país, una destrucción que sale de lo peor de nuestra caverna cultural, y que aprovecha --tal negatividad social de la cultura matrisocial-- la cúspide del poder político. 

La inmediatez de sentido a que nos empuja nuestra cultura matrisocial, nos tiene en condiciones de condenados sin juicio final. Pero con la realidad de país (apetecido, deseado, debido) no se juega; es necesario colocar los pivotes para las circunstancias históricas sustantivas, y estar preparados (aprendidos) ante lo sorpresivo de las coyunturas imprevisibles de la historia. Nuestro familismo amoral, lo arcaico de ese vivir a gusto con el autoengaño, con la espera placentera de seducciones de promesas para no cumplirse, refuerzan esa situación de que el aprendizaje ocurre bajo la expectación siempre a contracorriente de lo que puede advenir con la centrífuga de lo deseado y de lo debido. 

En esta realidad contrariada, ingresa tanto el resentimiento edípico como el hito más fuerte, como también el escarmiento que induce al aprendizaje pero que el venezolano no le para-mientes, y finalmente ingresa el embrollo matrilineal, que nos hace ver al revés los problemas de nuestra realidad de país. 

--¿Cómo desarrollar un aprendizaje de país con estos intríngulis laberínticos cuya arquitrabe lo constituyen estos complejos matrisociales de creernos tolerantes cuando en realidad somos permisivos, de creernos que resistimos a las dificultades y las enfrentamos cuando en realidad las abandonamos a la inercia, de creernos que el decir algo es entrar en el hacer de su verdad cuando en realidad lo dejamos al destino de la acción mágica…? 

El consentimiento del motorizado aquella mañana que propició el choque con el carro de mi vecino, condensa el culebrón, y su telenovela, con que tenemos edificado el supuesto aprendizaje culebrero de país . 

Revertir dicho aprendizaje, sí, pero no para amoldarnos a la regresión placentera de la desidia cultural y a la inercia social del país, sino para tomar impulso (y el pulso) que nos indique como centrífuga la sinceridad del aprendizaje social (humano) de país, de un país (con reverso culebrero) en que está anclada la historia venezolana merced a los mitos etnoculturales que la dominan. 

Referencias Bibliográficas.

Egaña, Fernando Luis (2020). “El camino culebrero”. Noticiero Digital, 29 de octubre de 2020. 

Pardinas, Felipe (1977). Metodología y técnicas de investigación en ciencias sociales. México: Siglo XXI. 

Hurtado, Samuel (2017). El animal urbano: espacio y proyecto de sociedad en la ciudad de Caracas. Saarbücken (Alemania): Editorial Académica Española. 

Larousse (2006). Diccionario enciclopédico. Barcelona: SPES Editorial. 

Quillet, Arístides (1973). Diccionario enciclopédico. Buenos Aires: Editorial Argentina. 

Velásquez, Ramón J. (2014). “Venezuela es una gran comedia”. Ciudad Bolívar: Correo del Caroní, 9 de octubre de 2011. Modificado el miércoles 25 de junio de 2014. Entrevista por Marcos D. Valverde

LA FUNCIÓN TÉCNICA

 


LA FUNCIÓN TÉCNICA 

El pensamiento incursiona en la precisión de la técnica 

Admonición. 

Función: no se toma esta idea como situación instrumentalista con razón de juego psicosocial; sino en su carácter matemático según su razón ontológica en el juego del movimiento de las cosas del mundo. Técnica: se rebasa su sentido instrumental también para ser colocada su idea como principio del pensar mismo, dando que pensar sobre sí misma. La relación de Función y Técnica se organiza como concepto en el marcho del dicho atribuido a Arquímedes: Denme un punto de apoyo y moveré el mundo. Es el pensamiento, entonces, el que toma el papel del 'mover', mientras el punto de apoyo es la función general y la medida del mundo la calibrará como peso la especie de barra de la palanca técnica. El resultado producido es el movimiento mismo como ser y actuar del mundo y su apoyo en un punto del pensar con escala matemática. 

ÍNDICE 

I. El punto de apoyo funcional y el principio de la palanca técnica. 

II. Técnica y sociedad. 

III. Razón matemática y modelos del conocer. 

IV. Técnica y epistemología del método. 

V. Mover el mundo como contenido del pensar. 

VI. Técnica: mediación del tercer término y actividad del pensar.

VII. Crítica a la analéctica latinoamericana y el 'mover el mundo'.

 ¡Función técnica! En una ecología mental, como la del industrialismo respirado durante estos siglos, la asociación de vocablos en la formulación de “función técnica”, produce una ideológica y simple redundancia, o si nos colocamos con ventaja aprovechada resuena como un pleonasmo exitoso y lleno de verdad. La razón instrumental ha hecho su trabajo, pero, aun con su asociación analógica sesgada por la ideología cotidiana, nos ha metido en un callejón sin salida; las cualificaciones de una redundancia corriente y de un pleonasmo embuchado ingeniosamente lo denuncian.  

Sin embargo, ya antes de atravesar la entrada a dicho callejón, podemos detenernos a observar con atención todos los sentidos que condensa el término función en su noción de uso, y con similar intención podemos detectar lo que esconde el término de técnica. Cuando decimos condensa implica un problema temático donde el término función ocupa el nivel problemático de género o modelo general a investigar por la amplitud lógica en su aplicación, mientras que decir esconde implica una tematización donde el término técnica ocupa la especie bajo la cual se orienta la operación que va a realizar lo sustantivo de la función. En la réplica polarizada, la adjetivación de técnica ostenta el modelo específico, según otra nomenclatura metodológica (Friedman, 1977). En su papel de especie, a la técnica se la ha escamoteado papeles a representar en el escenario del pensamiento. Sacar a luz dichos papeles opacados resulta una pretensión de particularizar una vía del pensar concreto que dé con la salida al campo respecto del significado estructural de la función en la consideración del contenido y lo real (Lefebvre, 1978: 205). De suerte que se sincere también la sustancia de la función en el vector de su razón de ser matemática. Es como podremos manejar los órdenes del saber tanto en su creatividad poética como en su ejercitación ingenieril (Maturana, 1997: 126-127).    

 //////////////////////////////////

En términos éticos, como variable última de la ‘función técnica’, constatamos que todos vamos náufragos (es la imagen que selecciona J. A. Marina, 2001: 9-10), amarrados al mismo barco en peligro de hundirse y sin dirección; llevamos colgando de nuestras espaldas todas las cuestiones humanas mundializadas, conteniendo una totalidad de ética responsabilidad en cuanto individuos, pueblos, sectores de población, ecúmenes. Vamos como náufragos entre todos esos témpanos de hielo. Se trata de conducir con sabiduría entre las distintas partes del ser para ir cosechando totalidades de pensamiento que debe retornar con su actuación a mover el mundo entre tantas dificultades interpuestas ante la paralización del mundo debido a intereses particulares originados en los instrumentos con vieja y/o desviada racionalidad técnica.

En remate resolutivo: gracias a las matemáticas la técnica puede operar en terreno propio y en razón de su principio lógico de ser funcional, y por su parte la razón de la función ofrecerle su punto de apoyo relacional, de suerte que la misma función puede amplificar su eficacia de soluciones al operar con la palanca de la razón técnica. Es el contenido creado en el semillero dinámico por la actuación del pensamiento el que da sentido a las formas (de función y de técnica) con que éste trabaja, es decir,  por el sujeto que porta y diseña desde sí el pensar poético, creador de realidad. El contenido es el resultado de realización que define sentidos y acciones de las formas de producción en las relaciones y estructuras de la función y de la técnica. En la mentalidad popular el maridaje de función y técnica es casi ideal en la formulación de ‘función técnica’, pero el filósofo y el científico tienen que llegar a fundarlo en su pensar analógico y poético: así para la función, al darle trabajo a la técnica, se va a sentir como extraña moviendo al mundo entero merced a la subjetivación que el pensamiento simbólico en su actuación del contenido infunde a la técnica haciéndola competentemente creadora en el ‘mover el mundo’. Asociada con el pensamiento técnico, la función logra sobreponerse y llegar a su estado de perfección.

CODA: El gran problema de la política es que el mundo se mueve, el de Galileo, el de los modernos (Copérnico), porque el de los antiguos, el de Arquímedes, no se movía (Ptolomeo). Si no se afinca bien el punto de apoyo (la función matemática), y si no se sabe apalancar bien (técnica con ética = con pensamiento inteligente), el movimiento del mundo nos pasará por encima o tendremos que cargar (sufrir) con él y completo como Atlas ¿Tendremos al menos la virtud del infatigable gigante?

Bibliografía

Barnett Pearce, W. (1995). “Nuevos modelos y metáforas comunicacionales: el pasaje de la

teoría a la práctica, del objetivismo al construccionismo social y de la representación a la reflexividad”. En Dora F. Schnitman, Nuevos modelos, cultura y subjetividad. Buenos Aires: Paidós, 265-289.

Bastide, Roger (1973). “Prefacio”. En G. Devereux, Ensayos de etnopsiquiatría general.

Barcelona: Seix Barral, 9-19.

Bautista, Juan José (2018). ¿Qué significa pensar ‘desde’ América Latina? Caracas: Monte

Ávila editores

Bonhoeffer, Dietrich (1969). Resistencia y sumisión. Barcelona: Ariel, Libros del Nopal.

Bourdieu, Pierre, Jean-Claude Chamboredon y Jean-Claude Passeron (2011). El oficio del

sociólogo. Presupuestos epistemológicos. Buenos Aires: Siglo XXI.

Briceño Guerrero, José Manuel (1994). El laberinto de los tres minotauros. Caracas: Monte

Ávila editores.

Bueno, Gustavo (1987). Etnología y utopía. Madrid: Júcar Universidad.

Bueno, Gustavo (1995): “La función actual de la ciencia”. Fundación Gustavo Bueno,

Oviedo (España).

Castoriadis, Cornelius (1989). La institución imaginaria de la sociedad. Barcelona:

Tusquest editores.

Devereux, George (1975). Etnopsicoanálisis complementarista. Buenos Aires: Amorrortu.

Devereux, George (1989). De la ansiedad al método en las ciencias del comportamiento.

México: Siglo XXI.

Dussel, Enrique (1972). Caminos de liberación latinoamericana. Buenos Aires: Latino-

americana Libros.

Dussel, Enrique (1974). Método para una filosofía de la liberación. Salamanca: Sígueme.

Foster, George M. (1974). Las culturas tradicionales y los cambios técnicos. México:

Fondo de Cultura Económica.

Friedman, Jonathan (1977). “Tribus, estado y transformaciones”. En Maurice Bloch

(comp.), Análisis marxistas y antropología social. Barcelona: Anagrama, 191- 239.

García Bacca, Juan David (2004). Ensayos y estudios (II). Caracas: Fundación para la

Cultura Urbana.

García Bacca, Juan David (2009). Ensayos y estudios (III). Caracas: Fundación para la

Cultura Urbana.

Haag, Herbert (1973). El diablo, un fantasma. Barcelona: Herder. Controversia 13.

Horkheimer, Max y Theodor W. Adorno (1970). Dialéctica del iluminismo. Buenos Aires:

Editorial Sur.

Hurtado, Samuel (2017). “Hacer ciencia es hacer mundos. La situación en Venezuela”.

Ponencia en Jornadas de Investigación, Doctorado en Ciencias Sociales, UCV.

Hurtado, Samuel (2006). Etnología para divagantes. Caracas: Ediciones FACES y

DICORI, Universidad Central de Venezuela.

Hurtado, Samuel (2020). Bajo la enseña de mi padre. Tiempos de fe y ciencia. Caracas:

Doctorado en Ciencias Sociales, UCV.

Lefebvre, Henri (1972). La revolución urbana. Madrid: Alianza.

Lefebvre, Henri (1978). Lógica formal Lógica dialéctica. México: Siglo XXI.

Leroi-Gourhan, André (1971). El gesto y la palabra. Caracas: Ediciones de La Biblioteca,

Universidad Central de Venezuela.

Lévi-Strauss, Claude (1973). Antropología estructural. Buenos Aires: EUDEBA.

Marina, José Antonio (1995). Teoría de la inteligencia creadora. Barcelona: Anagrama.

Marina, José Antonio (2000). La lucha por la dignidad. Teoría de la felicidad política.

Barcelona: Anagrama.

Marina, José Antonio (2001). Ética para náufragos. Barcelona: Anagrama.

Marina, José Antonio (2004). Crónicas de ultramodernidad. Barcelona: Anagrama.

Martín-Barbero, Jesús (2007). “Razón técnica y razón política: espacios/tiempos no

pensados”. R. Lanz (comp.), Ni una sola ciencia ni una sola técnica. Caracas: Ediciones de Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, 7-25.

Mate, Reyes y Friedrich Niewöhner (ed.) (1992). El precio de la ‘invención’ de América.

Barcelona: Anthropos.

Maturana, Humberto (1997) La objetividad. Un argumento para obligar. Santiago de

Chile: Dolmen.

Morin, Edgard (1995). “Epistemología de la complejidad”. En Dora F. Schnitman (ed.),

Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad. Buenos Aires: Paidós, 421-446.

O’Gorman, Edmundo (1993). La invención de América. México: Fondo de Cultura

Económica.

Simmel, Georg (1970). “Metrópoli y vida mental”. En Eric Fromm y otros, La soledad del

hombre. Caracas: Monte Ávila editores, 99-119.

Touraine, Alain (1992). Critique de la modernité. Paris: Librairie Arthéme Fayard.

Tranströmer, Tomas (2009). Poemas selectos y Visión de la memoria. Caracas: bid & co.

editor.

Varios Autores (1973). Hacia una filosofía de la liberación latinoamericana. Buenos

Aires: Bonum.

Viso, Ángel Bernardo (1983). Identidad y ruptura. Caracas: Alfadil.

 

 

Samuel Hurtado S.

Caracas 12 de octubre de 2020.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 6 de octubre de 2020

LUCHA ENTRE LA IGUALDAD CULTURAL Y LA EQUIDAD SOCIAL EN VENEZUELA

                                            
                                            A veces,
cuando mi cabeza cuelga sobre la tierra 
 y ya no puedo más y está vacío 
 el mundo, alguna vez sube el olvido 
 aún al corazón. 
                          Y me arrodillo 
 a respirar sobre tus manos. 
                                           Bajo 
 y tú escondes mi rostro, y soy pequeño 
y tus manos son grandes, y la noche 
 viene otra vez, viene otra vez. 
                                                 Descanso 
 de ser hombre, descanso de ser hombre. 

                                     Antonio Gamoneda: “Caigo sobre unas manos” 
                                    Antología poética. Madrid: Alianza, 91-92. 

CORIFEO
Un tema, como la igualdad, nos tiene entontecidos. Ojalá llegara a enloquecernos. Porque el manicomio sería la solución. Pero la tontera resulta de un escenario cultural que cambia los sentidos de todo para confundir, cuando no cambia nada en un orden social, urgido en clarificar los entendimientos sociales. Las tonteras sociales y políticas no tienen un tratamiento mental como está diseñado para lo individual y patológico (Delpesch, 128). Lo entontecido, como lo estúpido, de carácter colectivo solo halla solución en las tragedias históricas, como la presente venezolana. 

COMENTARIOS DEL RINCÓN
 
-¡Es que todos debemos ser iguales! 
-¡Como no! A todos, la vida debiera ofrecernos las mismas oportunidades. Pero la vida se nos viene diferenciada. El “debiera” debería ser uno de esos grandes milagros. 
-Considero que de entrada ya todos somos iguales por principio. Pero después acaecen las circunstancias vitales, donde encuentras la capacidad de negación y/o afirmación oportuna. Al fin, la decisión del sujeto afectado debe canalizar su comportamiento de acuerdo a principios y a las circunstancias que le coloca la vida. Este tercer momento dirime al final, al contar con el propio esfuerzo a desplegar, el asunto escénico del tema. Iguales sí, de partida, pero diferentes con miras a la meta. Resultamos diferentes en la igualdad que somos. 

CORIFEO
Comienza así la escena histórica de un tránsito de lo humano co relación a realizarse el hombre como social. ¡¡ACCIÓN… Listos… Ensayo… oído al tambor… ubicarse todos en la coyuntura escénica….!!

ACTO I. EN LA BRISA DE LA MAÑANA.

UNA VOZ      Desde que la tierra es tierra, todos nacimos iguales. La vida firma un acuerdo con                           el día y la sensación de la tierra proclama en la claridad del amanecer la igualdad                             que corresponde a todos. 
CORO            También desde que la tierra es tierra se izan como banderas las oportunidades; se 
                       adelanta la reclamación de los principios de que no pueden conculcarse, y por su                             parte, las circunstancias se debaten entre ellas para que no se asuman privilegios 
                        de unos a costa de otros. 
OTRA VOZ   Cuando comienza un nuevo día sobre la tierra sale activados unos principios, 
                        mientras que otros se quedan a la sombra; brillan unas circunstancias a favor y                                otras se tornan en obstáculos. Pero también hay mundos de hombres que saben 
                       aprovechar el momento, mientras que a otros les da flojera el trabajo del éxito: se                           esfuma su esfuerzo ante el cerro a subir para fajarse a buscar trabajo, a encontrar 
                        el modo de prepararse para colaborar en la mejora de la convivencia social, y en 
                        mostrar los méritos acumulados para garantizar la solución de los problemas y 
                        necesidades. 
 UN HOMBRE La igualdad contiene en su vientre un germen que previene la profunda 
                        injusticia. Es además un germinicida de esfuerzos, mejoras, aprendizajes que    
                        señalan valentías. 

ACTO II. LA IGUALDAD POR SUS FUEROS

PREGÓN    Se hizo sombra en la tierra. En el horizonte del llano se prendieron las luces del 
                     véspero señalando a la noche, pero otras luces, como cocuyos, se encendieron en las                         calles y en rostros edificados de la ciudad. Surge un camino a la salida que invita a                          transitar con la enseña: ¡queremos ser humanos en clave de sociales! Esta es la vía. 
CANTANTE  Hay otro camino, una trocha convertida en sendero intransitable, pero lo transitan 
                      los que evitan disfrutar del andar productivo. Prefieren estar metidos en 
                     sociedades atrasadas, sin mucha imaginación para inventar e innovar cosas. ¡Eso no                         es para ellos! 
UNA MUJER Todos los países están atravesados por todo tipo de caminos, sendas y senderos. 
                        Hay libertad de escoger para el esfuerzo o para la comodidad del reposo. 
 UN HOMBRE Conozco un primer camino, pero no me gusta del todo porque termina en un 
                      callejón sin salida. Ese callejón lleva el nombre de EUROPA. Allí la igualdad trata 
                     de imponerse por la clase alta como un proyecto social, mientras la clase baja lo                               acepta aún atravesándose con una tímida y confabulada impugnación. 
 UN GRUPO Eso no es un proyecto para un cambio, sino un programa para el desarrollo del 
                        mismo orden. El engaño viene por el espejismo de la igualdad, muy querida por los                         europeos. 
TODOS       Todo eso es utopía. Se necesita denunciar ese espejismo como utopista: la igualdad 
                    social es irrealizable como criterio único y a costa de la libertad bien conquistada y                         entrenada.  
OTRO HOMBRE Alcancé a ver otra calle que venía de la autopista y observé un letrero que 
                     decía VENEZUELA. Esta calle está trancada; no puede atravesarse, y aún los que se                       tienen por atrevidos han llegado a grandes callejones que lucen de salida, ¡pero no                           hay salida! 
UNA JOVEN Lucen así porque la igualdad se termina en la interacción social. Una relación 
                        corta, a lo psicosocial. Se agota entre recíprocos, como entre pares. 
TODOS         En Venezuela, apenas salimos de la cómoda autopista, entramos en una calle, donde 
                       la igualdad social se impone desde la gazmoñería de los que más tienen (dinero) a 
                        costa de los que menos tienen. Se pretende tapar esa manipulación con la ilusión de 
                        una igualdad psicosocial que se mantiene como una ideología comunitarista 
                        (Touraine, 2005; Trillo-Figueroa, 2005). 
UN VECINO Todos pagamos la deuda de la igualdad porque tenemos una cultura fracasada 
                        (Marina, 2011). 
APOSTADERO        Así no se entra a ventilar los problemas unos con otros. Pero éstos siguen 
                       aunque agazapados: el autoritarismo de los que tienen más recursos manejan la                               asamblea vecinal, y ésta concluye que los que tienen menos deben pagar más de lo 
                       que deben para emparejarse con todos. No importa: no es significativo en dinero y 
                      se evitan problemas de animadversión por la desigualdad. La calle no puede 
                      atravesarse; hay obstáculos en las aceras por parte de los que acumulan más. No 
                      hay solución. La igualdad se impone, no se argumenta, falla la libertad. 

 ACTO III. EL JUICIO DE OPOSICIÓN  A LOS GOLPES. 

UNA JOVEN   Sin embargo, ha existido una solución, la del salir del paso (o malpaso). El deber 
                    ser de lo social ha sido el motivo de que la cultura de los vivos, que es costumbre 
                   en  este país, haya trancado el paso; el verdadero tránsito. Todos quedamos 
                    secuestrados, cual rebaño de ganado sometido a las órdenes de un perro Pastor. 
                    Se impuso la solución creando un problema mayor, y además, con carácter de 
                     permanente: los que tienen menos tienen encima una sobrecarga indebida sobre sus 
                     hombros presupuestarios, los que tienen más caminan más ligeritos con su hueco 
                    formado por injustamente descargado. 
UNA MUJER    El resultado: se ha dado un golpe material a los que tienen menos. 
UN HOMBRE  Sólo habría una compensación por ahora: dar un golpe moral a los que tienen 
                    más. 
TODOS   ¿Cuál golpe se siente más: el material de los recursos o el moral de los valores? ¿Hemos 
                llegado al callejón sin salida al campo, y permaneceremos habitando en él? Parece que 
                no hay tránsito a la sociedad, seguiremos siendo tribus agotadas en el placer de una 
                cultura bárbara sin la justicia de la equidad. 

ACTO IV. LA MORAL REFERIDA A LA ÉTICA. 

UN JOVEN   Veo una luz que conduce a una tierra nueva, con su campo de sociedad abierto, 
                    lleno de horizontes iluminados para caminar y otear otra realidad, la social. 
UNA JOVEN Hay que activar una nueva moral. La solución no es el recurso del dinero, 
                    estancado en la vieja materia a-tierra-da, sino en el recurso de los valores con cuajos 
                   de valentía moralizada. La moral nos hará fuertes, conducirá al camino de la sociedad                     y su ética. 
UN CANTANTE    ¿Dónde se encuentra el territorio con sus caminos de la moral? En las 
                    culturas. Hay que avivar las canciones en torno al fuego de la cultura, despojarse de                        lo viejo de ella como la magia, y enfilar la tonada para que salga la llamarada que ha                     de iluminar la senda dura, fatigosa, arriesgada, pero única del advenir de la sociedad 
                    de una vez por todas. 
UNA ARTISTA     Cuando la cultura es pacata, que se muestra fracasada o estúpida ante el 
                    desafío de la responsabilidad social, ¿Quién encenderá el fuego de la moral? 
TODOS      Todos y ninguno, ¿Habrá suficientes todos que emprendan el camino juntos de salida 
                   a la sociedad, donde ninguno falle en cumplir con el compromiso de las normas que                         nos hemos dado todos? ¿Habrá algún país, cuya cultura no contenga la energía del 
                    significado para encender el fuego y luego mantener la llama de la moral, necesaria                         para que no se nos derrumbe el querer, el poder y el deber de ser humanos como                             sociales? 
ADOLESCENTE    Conozco uno. No me atrevo a decirlo en público. Se pueden molestar los 
                    afectados porque no les gusta verse en ese espejo de los ningunos. 
TODOS      Cuál sería, si aún la moral se encuentra encuevada en el rancho, y se despega un poco 
                    en el trabajo del conuco… ¿Qué país detiene el crecimiento de sus relaciones sociales,                     allí donde sólo habita el monte y se mecen las culebras? 

 Activación: Esperanza 

UN HOMBRE    ¿Pero ese país no tiene leyes para garantizar su libertad? ¿No tiene instituciones 
                   para que no lo haya arropado la primitividad? ¿No se junta la gente para celebrar                          acuerdos de cómo regular su vida, y por supuesto cumplirlos? Ah, sino que desdichado 
                  será en su vida, llena de problemas sin poder solucionarlos. Carece de la valentía moral                   de las soluciones. 
UN VIEJO       Yo conozco de muy antiguo ese país, donde la moral es corta, y la cultura llena de 
                      placer barato, precaria en su desenvoltura social, tanto que indica un verdadero 
                    callejón sin salida. Lo espurio de la confianza está a la orden del día, sometido con                             sus contrasentidos de realidad a un complejo cultural, cuya clave es el temor de las 
                    entrañas afectando a sus emotividades. Es difícil contar con él. La igualdad la marca                      el familismo y el paisanaje. 
 MUCHOS   Tanto dolor de país y no poder con la vida de su cultura. 
OTRO VIEJO  Pero el país sigue en sus francachelas en medio de sus problemas. Le rodearon 
                        todos los otros países bajo una consigna unánime. 
MUCHOS      Sé fuerte, paisano. 
UN VIEJO  Pero el país se fue quedando sin vida. Entonces todos los países de la tierra le 
                  vocearon: sé fuerte. Destierra tus injusticias, y registra la equidad. Cada uno debe                           colaborar con todos, desde su propio valor personal; y todos deben darle oportunidad 
                    a cada uno para alcanzar todos la libertad de vivir. 
TODOS      Esa es la tierra de la sociedad a la que has llegado. Es el único callejón que tiene salida                     a ese campo. 

CORIFEO:
-¡Corte, corte…! 
[entre bastidores (crítica)]: 

 CORIFEO: No sé si terminará resucitando ese país, al que no se le ha hecho ningún duelo, porque muchos de sus intelectuales –los que le deben decir levántate y anda—creen que la igualdad que proclama su cultura es equivalente a ser socialista… -Y díganme, si el populismo de clase media confunde igualdad primitiva con un germen del socialismo, no significa sino una nostalgia barata de lo que quieren ser ellos mismos. Eso es regresivo. La equidad, la libertad, la inteligencia, el derecho y la misma justicia, el país como país, la misma inveterada democracia ¿qué será de todo ello? 

COMENTARIOS DEL RINCÓN
-Por los vientos que soplan ¿qué será de nosotros? Así como termina el poema de Santayana: 

Y, entre pinos oscuros y por la orilla lisa 
el viento fustigando. El viento, ¡siempre el viento! 
¿Qué será de nosotros? 

-¿Qué falta en nuestro país, según nosotros que hemos fustigado tanto al desafío del alma venezolana? --¿Por qué? 
-Porque el alma venezolana tiene mucha fuerza en demostración sensible, en música, teatro, poesía y literatura… Sensible, vamos a decir, material, pero necesita otra fuerza, la inteligencia, como pueblo, vamos a decir, moral. Aquella mucha fuerza material necesita una valentía ética. No sólo la necesita, nos quedamos cortos, ese exceso de fuerza sensible exige esa valentía moral, la urge como profundidad de su ser en cuanto una valía faltante, que no ha germinado. 

 UN ACTOR:   Lo que quiere decir que ese valor está en su trastienda de sociedad. No la ha actuado, ¿la tiene? ¿Cómo la tiene? ¿Entre bastidores así como estamos nosotros ahora? ¿Cómo es su estado? Y si la tiene, su estado indica que la tiene echada por la borda. 

 CORIFEO:  Exactamente, y el problema es que teniéndolo entre bastidores, tanto más le urge o le exige tenerla actuada, porque como realidad el pueblo venezolano se agota en la apetencia de ser. Por eso es preciso que entre en una escena cultural nueva para ser movidos sus sentidos y transformar el sistema social, que es como se deben plantear las cosas en la terapia social, según la intervención en el diálogo por parte de Guattari (1995: 329). 

UNA ACTRIZ Algo he leído sobre eso, de que con la mediocridad se vive a gusto y ello gracias a la igualdad de todos. Creo Moscovici es el que hace sonar la alarma por este motivo; escuchen: 

        "¿A qué se debe esta incertidumbre? ¿Por qué es imposible predecir la conducta que                     adoptará un amigo o un pariente cuando se encuentre en una reunión profesional, en una             asamblea de partido, en un jurado o en una multitud? Desde siempre, se ha dado a esta                pregunta la respuesta siguiente:  es porque, en una situación social, los individuos no obran             en toda conciencia, no dan lo mejor de sí mismos. ¡Al contrario! Lejos de sumarse y de                 mejorarse, sus cualidades tienen tendencia a  disminuir y a deteriorarse. De hecho, el nivel             de una colectividad humana se aproxima al de sus miembros inferiores. Todos pueden así            participar de la acción común y sentirse en pie de igualdad.  No hay por qué, pues, decir que         los actos y los pensamientos coinciden con la ‘media’; descienden más bien al suelo. La ley            del número sería la ley de la mediocridad: lo que es común a todos se mide por el mismo                rasero de quienes poseen lo menos. Después de todo, en una colectividad, los primeros serán         los últimos” . 

 CORIFEO:  Delpesch, también alarmada, recoge la idea al final de su libro: 

        “El temor expresado por Tocqueville para el siglo XX no radica en el desorden ni en la 
        injusticia, sino en el peligro que representaba la igualdad para la grandeza humana. [Cita a             Tocqueville]. 'Confieso que para las sociedades democráticas, temo mucho menos la audacia 
        que la mediocridad de los deseos’” 

 -Indudablemente, en ese texto ‘quienes poseen lo menos’, se refiere ahora a lo moral. En este caso, el golpe referido por la lógica de la sociedad en el país venezolano, debe ser el golpe moral; pero desde la referencia de nuestra cultura (matrisocial), ésta lo desdice, y lo hace pasar como inadvertido, sin importancia, y si se asume su significado en la profundidad de la conciencia, es como elogio a los ‘vivos’. ¡La viveza criolla, esa que tanto critica el criollo de boca para afuera, es la que tanto estima, disfruta y envidia en el que la tiene como un éxito! 

-Vemos cómo tío tigre y tío conejo, están actuando juntos en el desempeño de un mismo sujeto social en la comunidad, el que se realiza como los que más tienen, los que aparecen como los ricos. A costa de otro venezolano como más disminuido en lo material por tener menos. En estas condiciones de injusticia, invocando la igualdad que no existe, que no puede existir sino como utopismo, se sitúa el motivo del cansancio de ser hombre, de desgastarse, sin compensación social, como ser humano. 

-Hay que sobreponerse a la acomodaticia igualdad con la esforzada equidad según todos, y así obtener la fortaleza necesaria, urgida, exigida, para lograr al fin una comunidad verdaderamente justa. 


Bibliografía 

--Delpech, Térése (2006). El retorno a la barbarie en el siglo XXI. Madrid: Ed. El Ateneo. 
--Guattari, Félix (1995). Intervención en el diálogo de “En los límites del enfoque sistémico en psicoterapia” de Mony Elkaïm. En Dora F. Schnitman (comp.), Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad. Buenos Aires: Paidós, 325-331. 
--Gruson, Alberto (2010): El polo asociativo y la sociedad. Estudios para el caso venezolano. Caracas: Sinergia 
-- Marina, José Antonio (2000). La lucha por la dignidad. Teoría de la felicidad política. Barcelona: Anagrama. 
--Marina, José A. (2004). La inteligencia fracasada. Teoría y práctica de la estupidez. Barcelona: Anagrama. 
--Marina, José Antonio (2011). Las culturas fracasadas. El talento y la estupidez de las sociedades. Barcelona: Anagrama. 
--Moscovici, Serge (1993). La era de las multitudes. Un tratado histórico de la psicología de las masas. México: Fondo de Cultura Económica. 
--Tocqueville, Alexis de (1957). La democracia en América. México: Fondo de Cultura Económica. --Touraine, Alain (2005). Un nuevo paradigma. Para comprender el mundo de hoy. Barcelona: Paidós. -----Trillo-Figueroa, Jesús (2005). La ideología invisible. El pensamiento de la nueva izquierda radical. Madrid: LIBROSLIBRES.