martes, 26 de septiembre de 2017

MANDO QUE NO ABUSA SE DESPRESTIGIA


CÓMO AVANZA LA POLÍTICA EN VENEZUELA (4ª entrega)

Admonición: De “gomeros” califica el gran historiador tachirense, Ramón José Velásquez a todos los presidentes de la historia de Venezuela. “Gomero” proviene de “Gómez” (Juan Vicente), el incomparable dictador venezolano del siglo XX. El presidencialismo los convierte en “gomeros” (incluidos los llamados demócratas), pero sobre todo los convierte en “gomeros” el estilo de trasfondo del ser venezolano, es decir, su etnocultura: difícil de dirigir y fácil de dominar. Es el modo de ser esquivo y rebelde, que despotrica del “gomero” pero lo añora y retiene para sostenerse en su propio ser. Se trata de un rasgo del complejo de cultura matrisocial, complejo que a su vez hace de reactivo regresivo el señorío heredado de los conquistadores españoles, no maceradamente refinado aún en la saga política venezolana. 

Se expone otro fragmento del artículo “Democracia furtiva y el falso mito de la participación”. Revista INTENTO, Doctorado en Ciencias Sociales, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 2001 (fue escrito el año 2000).
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La “relación de imposición” (caudillista) demanda, hemos apuntado, una expresión de abuso; de lo contrario pareciera que no existe la “autoridad”, es decir, la imposición requiere de autoritarismo, que es el abuso de poder. El abuso se puede dar de mil formas: ocultar información, deformarla, exceso de retórica locuaz, el halago o lisonja, la decisión personalista, arbitraria, aprovechar la transitoriedad con patente de corso... Todo ello expresa unos permanentes “golpecitos de estado”, un salirse de la norma constituyente o una interpretación personal para obrar al margen de la ley. En ciertas situaciones un general (español) solía decir: “Mando que no abusa, se desprestigia” (Solana, El Mundo, 5/6/97, Madrid).

Las políticas intervencionistas, y claramente, gobernar por decreto, ocultan sencillamente (son la epifanía, mejor) del abuso de autoridad (=autoritarismo). Pero la razón estratégica es que se abusa del mando o no se va a creer la gente que el gobierno manda. El abuso se canaliza por una voluntad no instituida o arbitraria. Lo que queremos recalcar es que en una sociedad dominada por una “clase ociosa” (Veblen, 1995) como la venezolana, el caudillo está avezado a mostrar el abuso coincidiendo con la demanda étnica de la imposición. Parece como que la masa popular expresa su sumisión con más dignidad si la clave del prestigio se sitúa en un hombre fuerte. Al fin y al cabo se trata de una sumisión masoquista.

Pero el abuso debe ser enmascarado no sólo a través de un pathos  personalista, sino también en las formas institucionales públicas. Las instituciones tienen que estar en pie, lo que no significa que funcionen. El abuso puede tomar la vía del “miedo a gobernar”, lo que hace de las instituciones parapetos o cascarones por donde se pasea furtiva la autoridad (Escobar, 1994; Abrizo, 1998; Hurtado, 1999). Del miedo o pánico a la realidad surge la prepotencia del gobernante (Cf. Zambrano, 1988) que no es lo mismo que competencia o capacidad. Lo que termina de rematar el poder fuerte (el caudillismo) es su rol de garantizar por las malas o por las buenas (siempre imponiendo) las formas de las instituciones, esto es, el cascarón institucional.

Que funcionen las instituciones u organismos del estado no tiene importancia, pero si es necesario para seguir enmascarando el abuso, el estado caudillesco implementará el funcionamiento con base en operativos o “batidas”, esto es, acciones extraordinarias  y puntuales para alcanzar un objetivo concreto en el colectivo. El funcionamiento del cascarón institucional se requiere para mantener y defender los privilegios, así como el prestigio del poder. Dicho funcionamiento no tiene la lógica del trabajo (capitalista); en el modelo del taita, la autoridad y su trabajo de gobierno se encuentran ausentes (Cf. Hurtado, 1999). Para hacerlo posible se originan las “movidas” reivindicativas de la población o los esfuerzos titánicos del cliente para hacer que se mueva el armatoste burocrático.  El cliente tiene que seguir como un calvario los pasos administrativos de su solicitud; la reivindicación debe ser estruendosa, sea trágica sea histriónica para que al fin la “autoridad” se mueva y ejercite institucionalmente.

Referencias

ABRIZO, M. (1998): “El Paltó está ahí”. EL UNIVERSAL, 22 
de marzo.
ESCOBAR, R. (1994): “El miedo a gobernar”. EL NACIONAL, 
18 de julio.
HURTADO, S. (1999): Tierra Nuestra que estás en el Cielo 
Consejo de DesarrolloCientífico y Humanístico, UCV, Caracas.
SOLANA, N.: Mando que no abusa se desprestigia”. El Mundo. 
Madrid, 05 de junio de1997.
VEBLEN, Th. (1995): Teoría de la clase ociosa. Fondo de 
Cultura Económica, México.
ZAMBRANO, M. (1988): Persona y democracia. La historia 
sacrificial. Anthropos,Barcelona.

jueves, 24 de agosto de 2017

FRENTE AL HAMBRE CONSOLACIÓN POÉTICA



Completando la dieta del mes de agosto, les ofrezco Frente al Hambre Consolación poética. Así pueden entrar con esperanza de liberación (profeta Isaías, 40: 1-2) a visitar la exposición que sigue Caracas Aguas Abajo.

Y la máxima responsabilidad que puede pensarse humanamente llega a quien desata y ayuda a que un pueblo despierte de ese semisueño y se abra a la esperanza enteramente, a la esperanza inmediata. Esperanza que es también hambre de siglos y hambre de todo, de pan –en casi todos los pueblos del planeta-, de vivir en forma activa y más personal; hambre de toda clase de bienes. Y el peor de los delitos sería especular con el hambre y la esperanza de un pueblo. La peor acción y la más peligrosa, pues el hambre y la esperanza son los motores más activos de la vida humana (María Zambrano, filósofa española. Persona y Democracia. La Historia Sacrificial. Barcelona: Ed. Anthropos, 1988[1958], pág. 142).

El siguiente motivo poético es el último que compone el poemario de LA CIUDAD CONSOLADA, el poema del concepto y el apéndice analítico. Están tomados de Samuel Hurtado S. en el capítulo 10 “La construcción de modelos paradigmáticos” del libro El Pensamiento Viandante, Caracas, UCV, agosto 2017, págs. 155-156 y nota 81.

Poema del concepto
 De la mar al percepto
del percepto al concepto
del concepto a la idea
¡Oh! La linda tarea-;
de la idea a la mar
¡Y otra vez a empezar!

(Antonio Machado)

Con idea de metáfora
el concepto,
analogía se hace su
representación,
pide en ensayo la poética
del percepto,
sella el pensamiento en poema
la creación.

Cómo lucen en el aula
los sonidos
de palabras revestidas
de sentidos:
los conceptos ondulando
melodías,
los pensamientos lo hace en
sinfonías,
con las ideas nos vamos
de traspiés,
con las representaciones
a decirlo
otra vez.
Caracas, 1 de agosto de 2017
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Apéndice Analítico
Serventesio conceptuado (original)
(Denominación de origen científico y
Croquis de análisis literario)

1          Con idea de metáfora el concepto,
2        Analogía se hace su representación,
3        Pide en ensayo la poética del percepto,
4        Sella el pensamiento en poema la creación.

Inspiración científica:
1.      (Sennett, 1982: La autoridad, pp.72-73).
2.      (Bourdieu y otros, 2011: El oficio del sociólogo,
pp. 79-83).
3.      (Marina, 2006: Los sueños de la razón, p. 9).
4.      (Gamoneda, 2009: Un armario lleno de sombras,
pp. 229 y 236).

Analítica narrativa:
Categoría     Refiguración      Construcción 
                                                    ejemplar
        1. Concepto           metáfora          modelística
        2. Representación   analogía           generativa
        3.   Idea                    ensayo             argumentativa
4.      Pensamiento      alegoría               intuitiva            

Valladolid 1 de octubre de 2016

miércoles, 23 de agosto de 2017

CARACAS AGUAS ABAJO



AGUAS ABAJO HACIENDO DE CARACAS CENTRO DE PRODUCCIÓN[1]




EL ANIMAL URBANO.
Espacio y Proyecto de Sociedad en la Ciudad de Caracas.




SAMUEL HURTADO SALAZAR
Facultad de Ciencias Económicas y Sociales
UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA
Caracas, abril de 2017.

[carátula interna]




Los caraqueños aspiran a disfrutar los espacios públicos de nuestra ciudad, a conocer la vieja tradición castellana que asociaba espacio a consuelo y a sosiego, mientras espaciar equivalía a aliviar el dolor, a alegrar, divertirse, y la posibilidad más bella: andar habiendo placer (Federico Vegas. Ciudad vagabunda, 84)


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Reloj de la Universidad


EL PENSAMIENTO VIANDANTE.
Desde la idea de investigar al proyecto de investigación.
(textos de teoría y práctica)


Samuel Hurtado Salazar
Universidad Central de Venezuela
Caracas, 10 de agosto 2017

Recordemos de paso que ningún país puede aspirar a una vida científica independiente si no tiene investigadores puros: y el país que no tenga una vida científica independiente tampoco podrá aspirar a una auténtica independencia política o económica o social. La historia de la ciencia demuestra la utilización inesperada de muchas investigaciones puras en trabajos posteriores donde fueron utilizados esos estudios” (Pardinas, Metodología y técnicas de investigación en ciencias sociales, 125).
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El lago del monumento a Los Proceres (Caracas)
LA CIUDAD CONSOLADA
(poemario super flúmina)


Samuel Hurtado Salazar
Universidad Central de Venezuela
Caracas, 20 de agosto
2017

Lloren junto a los ríos,
mientras de aquellos sauces penden mudas las cítaras,
los siempre tan dispuestos
al  abandono de esa terca empresa
que es nuestro convivir, todo inventado.
(Jorge Guillén: Aire Nuestro, super flúmina)

Hubo denuncia y extensión de sábana. Y ciertos pasos
en el exterior.
Alguien ha gemido mientras la noche cae sobre la ciudad.
¿Quién ha gemido tras el cinturón de álamos, en las praderas
excavadas donde los hielos ciñen el pedernal?
La ciudad ha sido rodeada por un gemido.
¡Puertas clavadas ante mí, puertas de ocultación! Siento
la inmovilidad espesa como una sustancia.
Un olor a mercados crece bajo el crepúsculo: grasa y laurel en
las maderas, tazas pesadas de alimento, telas usadas en la
carne, hierros muy fríos. Todas las cosas comunican miedo
y los caballos agonizan en campamentos muy lejanos.
Un olor a mercados es el olor de mi alma.
(Antonio Gamoneda: Descripción de la mentira, fragmento)


[1] En la economía industrial se suele usar el argot de aguas abajo para referirse la producción de productos industriales terminados, mientras que aguas arriba identifica la extracción de materias primas.