sábado, 29 de abril de 2023

EXILIO DE SÍ Y LOCURA FABULADA HACIA LA PERFECCIÓN

Rafael Cadenas, Premio Cervantes, exilio poético para ser un panóptico del país.


                               “La compra de más libros de los que uno puede leer 

                                es nada menos que el alma buscando el infinito” 

                                            (Alfred Edward Newton)

La trayectoria hacia el infinito como un decir de la perfección de lo humano, contiene saltos formidables que únicamente pueden salvarse con el cuerpo y el alma juntos después de fuertes dosis de preparación. Uno de esos saltos identifica a la etnopsicoanalización para entender la matrisocialidad en tanto cultura propia en Venezuela. Su aplicación va a requerir reconstituir, los modelos de análisis dicotómicos, en formato tricotómico de acuerdo a una dinámica centrífuga con que logre reconducir a fondo la comprensión de la cultura propia. Este proceso de comprensión necesita una preparación epistémica ineludible con requisitos a su vez previos para organizar la teoría en distintos tomavistas como modelos de visión[1].

En primer lugar se requiere adquirir un talante de reflexividad en el que cuerpo y alma, como conjunto configurativo del entender, organicen su estrategia para acometer los obstáculos que ofrece la vida en sociedad (su referencia ontológica), y asuman los desafíos de éstos encontrándose a veces con el pensamiento en noches de honda oscuridad.

En segundo lugar, lo reflexivo puede arribar a una situación asilvestrada de suerte que al ejercitarlo pueden producirse en su interior roturas o deslaves, que es preciso suturar o limpiar para su aplicación técnica o conceptual como cuestión imprevista de carácter epistemológico.

En tercer lugar, se trata de ir aprendiendo la capacidad de ver en los escenarios mantenidos en opacidad, y eliminar los diversos ‘ídolos’ o errores adquiridos en la tradición (Francis Bacon); además si es necesario, despejar lugares sustantivos requeridos por la trayectoria de la visión sometida cada vez más a ráfagas de luz y sombra, es decir, a una experiencia paradójica tal como se presenta la realidad a los seres humanos (Barroso, 1987).

¿Cómo combinar lo propio y lo ajeno, cuya conjunción se presenta como meta de infinito en el resultado al mostrarse como tal en la formulación de extranjería de lo propio, saltándose por encima del ‘ídolo’ de la simple enajenación o ideología? ¿Cómo vivir simultáneamente en la intimidad y la extrañeza, o en la cercanía y la distancia, cuando la experiencia vital constituye una única configuración, (más allá de los metonímicos procesos que como partes se generan en lo observado en cuanto a lo propio del observador, que debe dar cuenta de la misma observación como ajena de sí mismo)? ¿Cómo sobre-montar el falso dilema de lo secular y lo divinal, cuando el mandato está inscrito en la libertad digna del trabajo humano, aquel que proviene de la ética según el cual nos pertenecemos unos a otros (we belongs together), y por lo tanto, compelidos a vivir juntos como extranjeros aún en nuestro lugar propio, nativo?

Esta trayectoria para el no-valiente, esto es, carente de valores que inscribir en el desafío, se presenta como una locura de los dioses impuesta a los humanos. Pero hay un lugar al que los dioses contribuyeron para remediar la precariedad humana: este lugar como una gracia de la naturaleza que se nos dio a los humanos es la cultura[2]. Esto obliga a tener y desarrollar un comportamiento prescriptivo, tal como dice Linton en su formulación de cultura y personalidad: No te vuelvas loco, pero si pretendes volverte loco, tienes que hacerlo dentro de tu cultura propia.  Esto es válido aun para entender la ‘locura’ particular de tu trayectoria emprendedora en los posibles saltos exigidos para alcanzar la perfección de tu comprensión de eventos y sentido de las cosas; tu vivencia existencial propia no puedes hacerlo sino dentro de la cultura, la tuya propia, colocada además en la mira de la ajenidad transcendental.

¡Qué bien la imagen!: ¡seguir en la locura bajo la protección de la cultura misma! ¿Será el proceso expresivo de la dulce locura cultural? ¿Qué más podemos hacer aún en nuestro mundo visto como un lugar de exilio? ¿A qué más transcendencia se puede uno aventurar considerando lo propio como ajeno, es decir, extrañando a la misma intimidad de sí mismo?

Hay un escalón más abajo apuntando a la hondura de la adquisición de ser de cuerpo y alma (cultura y personalidad, en su relación etnopsiquiátrica) como configuración total si apuntamos a la comprensión de la cultura propia con referencia al país de pertenencia cercana por su raigambre en el inconsciente. Si optamos por imaginar un escenario que pretenda hacer sensible al país en su talante cultural, podemos argumentar: No se te ocurra imaginar tal escenario, como por ejemplo escribir una novela o una etnografía, para explicar en ese proceso de fábula al país…, pero si al fin te pones en ello no puedes hacerlo sino dentro de tu cultura y la del propio país ‘objetado’. ¿Cómo entonces poder ‘leer’ una cultura que nos atañe de pertenencia por la gracia del arraigo natural, inconsciente?

De ello aducimos la fórmula de Animal in fábula, no para quedarnos en la semiótica de U. Eco (2010: 43-47): Lector in fábula, ni de Mangieri (2010: 79-82): Lector in urbis, sino en la etnológica de Animal in urbis (Hurtado, 2017: 176-180) para operar Animal como la metáfora de naturaleza o barbarie, referida al entendimiento de la cultura antropológica, esto es, la etnicidad. Tal es la trayectoria que pretendemos otorgar en el presente texto de Animal in fábula. Aquí la sub specie de fábula hace la función de foco dentro del marco metafórico de Animal en el texto del inconsciente donde arraiga, como principio y opera con miras a la realidad, el mito mismo de la cultura étnica. De este modo, el mito en cuanto fábula se presenta como una estrategia de sentidos reales y posibles, según compromiso que adquiere el observador de sí mismo. El juego de la cultura, subjetivo y objetivo, permite toda esa estrategia del sentido multi-visionario de la realidad.     

Ya no se trata sólo de aplicar in fábula la objetividad del país venezolano, sino también, y sobre todo, la de fabular la propia experiencia expresando el mundo real y el mundo posible por imaginar en la conciencia al acceder a la comprensión de la cultural propia e íntima como ajena y extraña  (Eco, 2010: 48). En este proceso de generar el conocimiento como avance de perfección, el observador entra al interior de sí mismo con la idea de  autenticarse bajo la guía ecológica de la autoestima (Barroso, 1987); ello tendrá como correspondencia simétrica el adentrarse en las profundidades, además, del país propio, el verdadero país adentro.

De esta forma y siguiendo el camino etnopsicoanalítico alcanzamos al sustrato de la etnicidad[3], que resulta ser, asumiendo el término y la realidad psicosociales, el sí mismo colectivo, funcionando éste como centrífuga en la tricotomía de los términos con el fin de afianzar en el análisis la objetividad científica en las ciencias del comportamiento. Estamos apuntando a la técnica de la contra-transferencia (Devereux, 1989b: 69). ¿Cómo se puede hacer para aplicar este proceso técnico, aún sabiendo, o para saber, combinar los términos dicotómicos de la intimidad y la extrañeza, de lo propio y lo ajeno, de la cercanía y la distancia, en tanto que de entrada se muestran como paradójicas descripciones de la vivencia sustancial del sí mismo?

Referencias

Barenboim, Daniel (2003). “La finalidad del Estado

es la libertad”. La Nación. Buenos Aires,

http://www.lanacion.com.ar/03/12/26/do_558430.asp

Barroso, Manuel (1987). Autoestima: ecología o

catástrofe. Caracas: Galac.

Bueno, Gustavo (1991). “El reino de la cultura y el

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n° 7 invierno, 53-56. Reproducido en Proyecto

Filosofía en español, Symploké, Seminarios.

Bueno, Gustavo (1997). El mito de la cultura. 

Ensayo de una filosofía materialista de 

la cultura, Barcelona: Prensa Ibérica.

Delgado, Manuel (s/f.). Bases teóricas de la  gestión

cultural. Universitat de Barcelona / Institut

Catalá d’Antropología. Documento de

reflexión y debate N° 17.

Devereux, Georg (1989b). De la ansiedad al método

en las ciencias del comportamiento. México:

Siglo XXI, 5ª edición.

Eco, Umberto (2010). “Personajes imaginarios y

ciudades reales”. En Tulio Hernández, 

Ciudad, espacio público y cultura urbana. 

Caracas: Fundación para la Cultura 

Urbana, 41-65.

Hurtado, Samuel (2017). El animal urbano. 

 Espacio y proyecto de sociedad en la 

ciudad de Caracas. Saarbrücken: 

Editorial Académica 

Española.

Mangieri, Rocco (2010). “Espacio urbano 

y estrategias narrativas”. En Tulio Hernández, 

Ciudad, espacio público y cultura urbana. Caracas:

Fundación para la Cultura Urbana, 77-111.

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Apartado I del “Panóptico etnopsicoanalítico en las ciencias del comportamiento. El acto de observación”. Caracas, 10 abril 2023, 50

Índice

I. Exilio de sí y locura fabulada hacia la perfección.

II. Remontando el sí mismo para poder ser.

III. El problema del sujeto y la sociedad.

IV. Contratransferencia e inspección total al hombre.

V. Conexión paradójica entre miradas intersubjetivas.

VI. Deslinde subjetivo y conciencia creadora.

VII. Operación del sentido y análisis del inconsciente sociologizado.

VIII. Conclusión aplicativa en investigación etnopsiquiátrica.

Referencias.

 



[1] No escatimamos decir que ya desde el principio estamos planteando con lo epistémico una cuestión ética. “La Ética es la mejor escuela del intelecto, porque Spinoza enseña, como casi ningún otro filósofo, la libertad radical del pensamiento. Únicamente un hombre que reflexiona y se interesa por todas las consecuencias es capaz de encontrar alguna forma de felicidad. Comprenderlo representa para mí un cierto modo de auto-análisis prefreudiano. Spinoza me ayuda a verme desde afuera, como alguien ajeno a mí mismo. Aún en los momentos de mayor sufrimiento, la vida se torna soportable y el mundo alcanza, con la sabiduría de la Ética, una dimensión digna de ser vivida” (Barenboim, 2003).

[2] Estamos jugando aquí con las disertaciones de Manuel Delgado y de Gustavo Bueno cuando tratan de conectar el contenido de la cultura de la deriva de la gracia en las religiones, aunque su concepción moderna se origina en el romanticismo alemán. “La noción de cultura que estamos manipulando todos –incluyendo ahora a los propios antropólogos- no constituye sino una transformación laica fácilmente reconocible de aquel desplazamiento en la idea de gracia que en el siglo XIII opera la escuela franciscana, diferenciando la gracia creada del habitus o gracia otorgada, para denotar el resultado de la capacidad humana de producir este don o auxilio para la salvación a partir de sus propios méritos. La idea convencional de cultura, en el sentido de <<las artes y las letras>>, no hace otra cosa que reconocer esta base mística de la idea general de cultura que manipulamos” (Delgado, 4). En el libro de El mito de la cultura, G. Bueno (1997) desarrolla a fondo filosóficamente esa idea en el plano de la subjetividad para criticar el preconcepto alemán ya inserto en Herder como “el espíritu de los pueblos”. Sintetiza la idea en “El reino de la cultura y el reino de la gracia” en la revista de El Basilisco: “En las sociedades cristianas…a partir de los siglos IV y V…mantuvieron una unidad ideológica muy potente, y esta unidad se veía a sí misma como recubierta, protegida e inspirada por una cúpula sobrenatural, el <<el Reino de la Gracia>>. El Reino de la Gracia viene de arriba, pero no se queda arriba, en un mundo angélico; desciende a la Tierra, pero no solamente para rehacer una naturaleza abortiva o aberrante, sino para <<elevar>> a la naturaleza humana a un estado superior y casi divino, el estado en el que Dios puso a Adán al crearlo en el Paraíso” (Bueno, 1991: 4). Nosotros le damos la asignación de gracia asilvestrada, como de origen y deriva óntica de la naturaleza, con la capacidad de asumir ésta transformándola en un bolsón de sentido que envuelve y desarrolla a la realidad con la presencia humana.     

[3] Touraine nos remite a la acción de la etnicidad que nos guía hacia el descubrimiento del sentido. “Ahmed Boubeker tiene razón al anticipar aquí la noción de etnicidad, que no introduce las pretensiones asfixiantes de la idea de comunidad (y sobre todo del comunitarismo) y se aleja al mismo tiempo de las categorías puramente económicas y sociales. La etnicidad es la capacidad de un individuo o grupo de actuar en función de su situación y sus orígenes étnicos. Se trata, pues, lo repito, de una orientación de la acción y no de una situación” (Touraine, 215).

viernes, 31 de marzo de 2023

EL PROCESO A LA MODERNIDAD. LA ÉLITE VENEZOLANA

 

1.

UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y SOCIALES

DOCTORADO EN CIENCIAS SOCIALES

LÍNEA DE INVESTIGACIÓN: ANTROPOLOGÍA, CULTURA Y SOCIEDAD

SEMINARIO LECTIVO

 

“EL PROCESO A LA MODERNIDAD. LA ELITE VENEZOLANA”.

Profesor: Dr. Samuel Hurtado Salazar.

Tu vida es más que tú desde la entraña

¿y el instinto de propia destrucción?

¡Thanatos! Es la trágica sordera...

Este don de vivir……

Valor sagrado: nos transciende a todos.

Sagrado aún sin dioses.

(Jorge Guillén, “Sagrado”)

 

2.       CUERPO DEL PROGRAMA

2.1.  Descripción del Curso.

            Este seminario se considera como el tercero dentro del programa “Seminarios de Investigación”, articulado con la Línea de Investigación: La Organización Social Venezolana. Una vez especificado el trabajo del conocimiento por parte del tipo de cultura que conceptualizamos como matrisocial, podemos dirigirnos a averiguar cómo se trabajan con los significados o valoraciones las relaciones sociales. Se procede a justificar el problema de la modernidad como “proyecto societal”, así como el problema del sujeto social capaz de idearlo y llevarlo a cabo, la relación de élite/pueblo. La crítica de la modernidad tiene un carácter analéctico (negativo/afirmativo), donde el argumento sociológico tiene un improntus más positivo que especulativo. Del mismo modo, se indican los campos de observación estratégica para mostrar las dificultades de viabilidad del proyecto de modernidad en Venezuela. La presentación de esta problemática tiene el papel de inspirar proyectos de investigación, impulsar los existentes, y ayudar a refinarlos como tales. El último tema expresa la transcendencia de la cultura para ubicar la autonomía de la sociedad a partir del concepto nuevo de la “idea de sociedad”.  

2.2. Justificación.

Hoy día casi ningún problema escapa, sea por exigencia teórica sea por moda mercantil, de hacer una referencia al proceso de la modernidad. Sin embargo, nuestra referencia es de una exigencia teórica con doble cara: 1) porque concebimos a la modernidad no como un racionalismo culturalista sino como un proyecto social, donde el principio de la subjetividad descabalga de su absolutismo al principio del racionalismo instrumental: de ahí la exigencia teórica del actor social como parte del proyecto; 2) el proceso a la modernidad formulado como juicio, legalidad, crítica (teóricas), de la cultura moderna en cuanto instrumento competente en la elaboración de relaciones societales; este proceso a la modernidad tiene un campo general de observación como lo es la realidad venezolana en el capital del pueblo, que significa la élite. Si queremos dejar atrás al culturalismo, es necesario no sólo transcender la cultura como un ámbito absoluto de lo social, sino también ‘enjuiciarla’ interpelándola desde las exigencias de una sociología que mira en firme al proyecto de sociedad; dichas exigencias se refieren a las demandas tanto de la subjetividad en la sociedad como a las racionalidades en cuanto recursos de orientación e inversión en la realidad para transformarla. Si una forma de definir la modernidad es la del movimiento de la separación creciente entre el mundo objetivo y el subjetivo, sin embargo el argumento sociológico no  nos permite ‘maniqueizar’ dicho esquema entre mundo objetivo de la necesidad y mundo subjetivo de la libertad. La subjetividad no se refiere al individualismo monádico, sino al sujeto abierto, libre y comprometido con el mundo objetivo, de forma que se autorrealiza en las circunstancias de la realización del mundo objetivo (antisubjetivismo). El sujeto se humaniza en la medida en que llega no a ser individual simplemente, sino a ser social. La pregunta no viene tanto a ser una pregunta por el sujeto y su discurso literario, sino la pregunta por el proyecto de lo social y las relaciones de significación (subjetivas) que hacen o no posible dicho proyecto, que no puede pensarse en otro que no sea el de la modernidad.

2.3. Objetivos específicos.

a)     mostrar la continuidad y coherencia del proceso argumentativo desde la episteme y la cultura, hasta la sociedad, siendo la cultura el gozne con el que juega el papel del tercer término en el modelo general, es decir, la que organiza el sentido del conocimiento y de la vida en sociedad.

b)     mostrar a la modernidad como la exigencia fuerte en cuanto desafío teórico para precisar tanto a la cultura matrisocial como a la cultura académica en Venezuela. Se trata de observar la posible diferencia de una y otra cultura en el país para lograr la autonomía cultural del investigador a partir del criterio del sujeto ético con el fin de que el conocimiento que produzca ayude a la transformación del mundo objetivo venezolano.

c)     canalizar definitivamente los proyectos de investigación de los cursantes teniendo en cuenta los criterios de la Línea de Investigación y los criterios de apertura a nuevos desarrollos de esta Línea.

2.4. Contenido Programático.

1.     Cultura y Estructura Social.

2.     La Modernidad en clave crítica.

2.1. De la cultura a la sociedad: referencia conceptual y realización histórica.

2.2. Los principios de la modernidad: racionalidad y subjetividad.

2.3. Condiciones de realización estructural.

3.     El Proyecto de  Modernidad.

3.1. Relaciones y actores sociales.

3.2. El modelo de élite/pueblo.

4.     Campos de Observación en Venezuela: Autonomía subjetiva, criticidad, , ciudadanía, competencia, libertad, acuerdos, elaboración, autoridad, disciplina…

5.     En tiempos de Modernidad, las reglas de todas las tribus están en revisión.

2.5. Estrategia de Aprendizaje

a)     Presentación global del problema de la modernidad.

b)     exposiciones problemáticas por parte de los cursantes.

c)     Elaboración monográfica sobre un avance de la investigación, para lo cual puede disponerse del mes siguiente a la finalización del semestre, pensada como actividad de investigación.

2.6. Estrategia de Evaluación.

a)     evaluación de la participación en el aula: exposiciones y discusiones.

b)     evaluación pública del trabajo monográfico por un jurado de tres profesores.


PENSAMIENTO VIANDANTE O PRÁCTICUM DE INVESTIGACIÓN

 

UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y SOCIALES

COMISIÓN DE ESTUDIOS DE AMPLIACIÓN Y POSTGRADO

POSTGRADO EN CIENCIAS SOCIALES

LÍNEA DE INVESTIGACIÓN: ANTROPOLOGÍA, CULTURA Y SOCIEDAD.

SEMINARIO DE INVESTIGACIÓN

PARTE II: PRÁCTICA

 

1.  EL PENSAMIENTO VIANDANTE

O EL PRÁCTICUM DE INVESTIGACIÓN

“La sociedad y la cultura son las dos caras

de una misma hoja de papel carbón” (Kroeber)

2. Justificación

Hecho el transcurso del Pensamiento teórico en la Parte I del Seminario de Investigación, entramos al transcurso del Pensamiento práctico con la imagen del viandante. Se trata de aprehender la teoría del Pensamiento en ejercitación de la investigación, mediante el propósito de elaborar en concreto el proyecto de investigación. Sin teoría, la práctica resulta vacía y extraviada. Siempre caminamos con la teoría y sobre el derrotero de la teoría. Presentamos un programa de investigación general, que está encuadro en la metodología sociológica. Pero está especificado, además, para las ciencias sociales. Como programa, su diseño es profundamente analítico, es decir, aparecen recortadas en su exposición los apartados principales que deben componer un proyecto de investigación. Y también es hondamente hermenéutico; incorpora, a los puntos interiores de los apartados, una interpretación del significado teórico, que especifica aún más de sentido al programa.

Dos ideas claves aparecen en la hermenéutica, como orientación: el carácter operativo y el carácter literario. Es necesario que el proyecto de investigación se presente como diseñado en un laboratorio que se ubica dentro de un lugar de trabajo como debe ser la universidad. El alumno no sólo debe aprender cosas, debe aprender principalmente a trabajar, y de ello debe tener conciencia. Pero también aprender a que el texto de la investigación sea literariamente atractivo, que comunique ideas con imaginación, según una refiguración social (en lo que enfatiza Clifford Geertz, 1994) para ser expresada en “géneros literarios”. Hay un género literario general correspondiente al texto en su globalidad, el que a su vez es contetivo de géneros literarios particulares correspondientes a cada parcela o parte significativa del proceso de la argumentación demostrativa.

Finalmente, el programa tiene también el propósito de involucrar al investigador aprendiz en sus ideas epistémicas bajo una inspiración mayéutica. En la universidad no se trata sólo de producir conocimiento, como recurso instrumental, sino de generar o producir pensamiento como trasfondo primordial, foco por excelencia del incentivo intelectual de la investigación, en cuanto arte del pensar la realidad, y no sólo como una técnica cognitiva.

3. Meta.

            La meta a la que se debe alcanzar constituye un fin primero para el aprendiz de investigador: que éste tenga un diseño programático como conjunto completo de las partes que debe llevar a cabo cuando se propone realizar una práctica científica. En ella se juega también la intelección analítica del mismo, así como una internalización para su manejo a la hora de la acción investigadora. La prueba de la intelección e internalización se consuma en la práctica concreta que debe ejercitar al mismo tiempo el alumno.

4. Objetivo Terminal.

            Si la teoría representa la adquisición de la idea de la investigación, la práctica coloca a la idea en su momento crítico. Ya no se trata sólo de entender, sino de ejercitarse para que el pensamiento se haga acción. La ejercitación en el desarrollo de un proyecto de investigación, presenta in actu la verdad  del aprendizaje del trabajo sobre la realidad, en este caso, de la realidad de la investigación. Por lo tanto, el alumno debe encontrarse con su propio trabajo subjetivo, pues está abocado a sembrar y producir desde sí mismo, con sus recursos teóricos ya dispuestos, la obra de investigación.

5. Objetivo General. 

Desde el primer momento, la puesta en práctica coloca en primer plano al alumno. La explicación teórica debe asociarse inmediatamente al ejercicio práctico que cada alumno tiene entre manos con miras a la obra de la tesis doctoral. Así, se persigue la idea del tema, la idea del problema y la idea de su solución conceptual. El alumno debe entender que esta entrada de triple escalada, constituye la inicial sustantiva de un proyecto de investigación. Por lo tanto, el objetivo fundamental consiste en que el alumno construya estos tres tramos concretos de su proyecto. Sin ello, no se puede avanzar en el desarrollo metodológico. 

6. Contenido Programático.

I. Introducción: El tema y sus contornos.

    A. Fenoménica:

         1. La búsqueda del tema.

         2. Los intereses personales y sociales.

         3. La tematización: movilización y orientación del tema.

    B. Conceptuálida.

         1. La proto-epistemología: el marco ético.

         2. La orientación aplicada: modelos pro-activos.

    C. Genérica Literaria.

         1. valor en sí.

         2. Valor para sí.

II. El problema: la basal de la investigación.

A.     Aprendizaje del planteamiento.

B.     Búsqueda del malestar en las relaciones sociales: su praxis y su significado.

C.     La “herida” conflictual en las relaciones sociales y su objetivación como terapéutica social.

D.     El género literario del pensamiento dialéctico relacional.

E.      Lo que autentica la investigación o la poética del pensamiento.

III. La solución del problema: el constructo.

A.     Inspiración y explicación.

B.     Modelo conceptual: paradigmático generativo.

C.     Construcción del modelo: metáfora o símil de realidad.

D.     El género literario del pensamiento reflexivo.

IV. Desarrollo conceptual de la prueba resolutiva (subjetivante).

A.     Modelo conceptual: operativo histórico.

B.     Campos semánticos del conocimiento y sus indicadores.

C.     Género literario del pensamiento lento o extensivo del desarrollo conceptual.

V. Desarrollo técnico de la prueba resolutiva (objetivante).

     A. Diseño y Corpus.

     B. Las técnicas y sus teorías.

     C. Género literario del pensamiento lento o extensivo del desarrollo técnico.

VI: Conclusión: reunificación de las secuencias investigadoras.

A.     Objetivo: mostrar que se ha probado.

B.     Tejeduría de la demostración.

C.     Género literario del pensamiento rápido o intensivo de la demostración.

7. Estrategia Metodológica.

            El profesor ha desarrollado en textos correspondientes los recursos teóricos de puntos programáticos, con el fin de fijar la orientación de la idea de avance del ejercicio. Tal precisión pretende ayudar a que el alumno no encuentre ambivalencias, difuminaciones, ambigüedades, en cómo se debe realizar el ejercicio. Se trata de no dar nada por supuesto, como suele ocurrir en los cursos de metodología, tanto teóricamente, como sobre todo en la práctica. La estrategia de la enseñanza tiene una verdad, la que se muestra en la práctica, la cual concreta el proceso real que finalmente permite decir: “por fin entendí de qué se trata” lo que se explica teóricamente.

8. Criterios y modos de evaluación.

            El producto de la evaluación consiste en la elaboración de un texto con todos los ejercicios prácticos  que han tenido lugar en el curso, y fundamentarlos con la teoría que cada alumno viene adquiriendo para la formulación de su proyecto de investigación en otras asignaturas. Los criterios de la evaluación se refieren a que el texto debe ser conciso, es decir, corto pero claro, en la formulación de sus partes. Lo corto ayuda a que sea claro: en ello se juega la capacidad de síntesis conceptual del alumno, su intelección tanto de la teoría de la práctica como de la práctica como técnica.

9. Bibliografía sucinta.

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Bourdieu. P. (2007): El sentido práctico, Siglo XXI de España editores.

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            Análisis de Coyuntura,  FACES, UCV, Caracas, Vol. XI, Nº 2, julio-diciembre, 27-37.

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