Sentimiento de playa
Esta vez
he colgado a hombros la playa
como última frontera,
y he permanecido inmóvil, hasta que
mi cuerpo fue fundiendo su piel
escaldada
con la piel de la arena cruda.
Cuando llegó la puesta de la tarde
ya no sentía la playa,
pero la veía hundida en la luz
oscura del último mar.
No escuchaba otro sonido
que el de un surtidor de pájaros
ciñéndose a mi sien
en reposo de trasparencias labradas;
con las montañas del poniente, percibí
que el mar se llevaba mis ojos
tras el postrer trayecto
de mis pesquisas imaginarias.
¡Tan excesivo el mar, tan enjuta la playa:
Ha sido suficiente este sentimiento
para tremolar mi intrepidez!
No sé si he pifiado con mis alumnos:
la ola signa las solvencias de la playa traslúcida,
mas la ola implota –zizagueante el rizo, indeciso trecho.
Mi verdad pesa en la serenidad de la ola.
Mi discurso comulga con la resaca y la espuma.
Mi pensamiento de país desguaza con desvelo
castillitos de arena desmayada.
Trayecto de frontera
la playa activa mi resorte de fascinación;
el temor queda para mi propia sordina.
La Caranta, Pampatar, 21 de febrero de 2014.
Publicado en Imágenes de Villorido, 25 de marzo de 2014.
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